jueves, 6 de marzo de 2014

La "unidad de destino" en la impunidad


Aunque muchas veces sea sólo eso, una declaración de principios, no deja de ser la semilla de un gran paso para la humanidad en matería de legislación internacional. Esa semilla ha sido momentaneamente arrancada del suelo hoy mismo en el estado español; no ha sido, ni mucho menos, la primera vez : en el año 2009, el PSOE y el PP pactaron el coto a la acción jurídica de los jueces españoles en matería de legislación internacional. A día de hoy, la reforma del artículo 23.4 de la ley orgánica del poder judicial que regula el alcance del principio de jurisdicción universal, vuelve a re-escribirse del mismo modo en el que lo re-escriben los gobiernos y los estados autoritarios : Ignorando los mecanismos jurídicos que permitirían la acción popular en materia de procesos penales, como así permite el artículo 125 de la propia constitución, e ignorando, además, los argumentos de la mayor parte de los partidos representados en el parlamento.




Nunca he tenido mucha confianza en la eficacia real de los procesos formales de eso que llaman las instituciones democráticas. Siempre he tenido la sensación de que el criterio de representatividad democrática real se pervierte en esos mismos procesos debido a nuestra arraigada costumbre de crear intermediarios para gestionar los bienes comunes. Sucede que, en este caso, ni esos mismos procesos formales se han respetado : las mayorías absolutas, cuando se gestionan con la unilateralidad característica de cualquier gobierno autoritario, rompen en pedazos cualquier posibilidad de que el poder legislativo y el judicial se conviertan en un freno para evitar los usos y abusos del poder ejecutivo. Desde el llamado espíritu de la transición hemos tenido la posibilidad de verlo en más de una ocasión. Ni la socialdemocracia cosmética ni el franquismo cultural de hoy y de siempre, por mucho que traten de adaptar su lenguaje a estos post-modernos tiempos, pueden afirmar lo contrario.
Pero, ¿ acaso alguien esperaba otra pauta de conducta ?. ¿ Acaso alguien esperaba que la extrema derecha española iba a retroceder en todo lo concerniente a la aplicación del principio de jurisdicción universal, o que el realismo institucional de la autodenominada socialdemocracia española iba a tomárselo en serio para algo más que para hacer propagandísticas declaraciones de principios ?. Las consecuencias, a partir de hoy, ahí están : de modelo y ejemplo a seguir en la lucha global por la rendición de cuentas en los crímenes cometidos por las dictaduras Chilena, Argentina, Guatemalteca, China, Ruandesa o del Sáhara occidental, entre otras, así como en los genocidios del Tibet perpetrados por la cúpula militar y política del partido comunista Chino, el caso couso, el unilateral ataque y homicidio de las fuerzas de seguridad israelies a parte de la tripulación de la Flotilla de la libertad o las torturas cometidas por soldados estadounidenses en Guantánamo, España pasa a ser modelo y ejemplo en la gestión de la impunidad en lo que atañe a la justicia retroactiva sobre crímenes de lesa humanidad.

Pero no se trata sólo de gestionar el silencio cómplice o la impunidad, sino también de impedir la investigación necesaria para poder aplicar el principio de jurisdicción universal desentrañando la verdad de lo sucedido; teniendo esto en cuenta, convendría reflexionar sobre lo siguiente : vivimos en tiempos en los que la última carta que le queda al capitalismo neoliberal para impedir la reflexión colectiva sobre las dramáticas consecuencias de su expansión planetaria es ni más ni menos que penalizar el activismo social en los espacios públicos así como cualquier conato de investigación académica que pueda erosionar los cimientos de su injusto pacto social. No hay indicio más claro de que el principio de jurisdicción universal no está libre de ser selectivamente instrumentalizado por gobiernos y estados que el manto de silencio que España sigue proyectando sobre las masacres civiles del Estado de Israel, sobre la unilateralidad de la política exterior estadounidense o sobre la corrupción, persecución y crímenes cometidos por la élite del partido comunista chino .
- ¿ Tendrá este criterio selectivo algo que ver con las múltiples dependencias e interdependencias - energética, militar, tecnológica y financiera - de las grandes familias del estado español con USA, Israel y China y por ende, de las mismas relaciones comerciales en la que éstas se fraguan ?. No es prudente, desde luego, en las rígidas pautas de conducta de la realpolitik, morder la mano de quien te da de comer, así como tampoco hablar de la mierda moral que el amo esconde bajo la alfombra. Los costos económicos, serían muy grandes, e incluso entre grandes familias existen grados de subalternidad.
Qué duda cabe de que bajo estas múltiples relaciones de dependencia e interdependencia en las que se encuentra el Estado español, buscar la salvación en la marca españa a golpe de marketing turístico-gastronómico, así como convertir las llamadas culturas locales en simples reclamos para provocar el efecto llamada a turistas ávidos de darse un baño de hispanidad de estómago para abajo, es poco menos que un chiste. Basta con investigar no muy profundamente la cantidad de recursos públicos destinados a la conservación de instituciones tan poco comunes y transparentes como la Confederación española de empresarios Españoles - CEOE -, así como los pingues recursos y privilegios fiscales, administrativos y educativos que las grandes familias del estado español siguen gestionando en beneficio de la Iglesia católica, así como el inmenso archipiélago de fundaciones y think-thanks de partidos políticos ya consolidados que se autofinancian con el erario estatal, así como el inmenso y desmesuradísimo gasto en mantener el conglomerado industrial-militar en España, para darse cuenta de que bajo la sonriente y folklórica imagen que la marca españa quiere proyectar hacia el exterior... no existe más que un miedo atroz a que los viejos pilares sobre los que se sostenía la ida de España como unidad de destino en lo universal salten en pedazos.



De momento, lo único que podemos decir es que la unidad de destino en lo universal del Reino de España, paradójicamente, no tiene otra forma de auto-afirmarse más que gestionando impunidades diversas que vulneran el principio de jurisdicción universal, en lo que se refiere a la exigencia de responsabilidades penales en el ámbito internacional, ni otra forma de auto-afirmarse que negando el derecho de libre-determinación, con todas sus consecuencias y grados, a su propia sociedad civil. Una sociedad civil linguística, cultural e historicamente diversa.
Mal punto de partida, sí, muy malo, para hablar de universalidad. Claro que, iluso de mí : me olvidaba de que bajo esta palabra, en el Reino de España, aún siguen escuchándose los no tan lejanos truenos de una violencia fraguada al calor de la espada, la cruz, el comercio y la - católica, eso sí - salvación del alma. A lo mejor resulta, quien sabe, que los tiempos no han cambiado tanto y lo único que ha cambiado son las caras, los trajes y, un poquito, el modo de explicarnos porqué seguimos teniendo la obligación de callar y no mover ni un dedo.

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