sábado, 29 de marzo de 2014

La "izquierda migroadicta" - y sus enemigos -

 
Nací el 2 de Febrero de 1979 en Galicia y, como quien dice, ya tenía un pasaporte bajo el brazo : en menos de un año mis padres ya estaban cambiándome los pañales en Suiza. Confieso no haber sufrido nunca enfermedades raras, ni siquiera la migroadicción, que no tengo muy claro si es síntoma o causa de algo – más bien, es una condición social y existencial - pero que sí sé que es el último diagnóstico científico que se ha sacado Jorge Verstrynge de la chistera para referenciar a quienes no comparten – yo, entre ellos – las consecuencias prácticas y los fundamentos éticos y antropológicos de sus análisis migrantológicos.
 
Además de migroadicciones prescritas por personas que no conozco de nada ni conocen de nada de mi historia de vida, creo que sufro también de otros incorregibles males, y uno de ellos, yo creo, es muy fácil de colgármelo : soy un ortoadicto de la Justicia y las libertades civiles. Es decir, siento una irrefrenable afinidad por cualquier ortodoxia teórica o práctica que sirva realmente para hacer más felices y plenas a las comunidades humanas.
Precisamente por ello, porque sufro de esta adicción, suelo agradecer de vez en cuando las sesiones de risoterapia que me brinda Pablo Iglesias cuando recalca que no hace falta ser ni de izquierdas ni de derechas– sino todo lo contrario – para restablecer un orden democrático que nunca ha existido y cuya sustantividad, contenido real, contrato social implícito o letra pequeña, por decirlo más claramente, desconozco todavía. Y menos aún cuando trata de formalizarse desde espacios tan poco proclives al debate como la ruidosa fábrica del tertulianismo mediático-político de España.

Ni por Verstrynge ni por Pablo tengo algún tipo de antipatía personal. Simplemente, del primero no comparto en absoluto los fundamentos éticos y antropológicos de sus propuestas en materia migratoria, y del segundo no comparto el latiguillo mental – y afectivo – con el que me ha sorprendido últimamente. Debo admitir, sinceramente, que no me lo esperaba.
Bien, reconozco que puede resultar desconcertante lo que digo pero, para mí, toda tradición de pensamiento, desde la más emancipadora hasta la más reaccionaria, admite diversidad y pluralismo interpretativo, sobre todo porque germinan de y entre los hombres, y no en un más allá sociológico, y sobre todo porque chocan entre ellas y reaccionan entre ellas, intercambiándose muchas veces el rol de subalternidad y hegemonía. De lo contrario, digo yo, no es de experiencias huamanas o tradiciones vivas de pensamiento de lo que estaríamos hablando, sino de féretros mentales.
Dicho esto, me atrevo a decir que la tradición de pensamiento de la izquierda occidental, desde la primera socialdemocracia – con un documentado pasado de justificación de políticas belicistas -, hasta la tradición ácrata/libertaria – con un documentado pasado de nihilista violencia clandestina -, hasta la tradición social-comunista – no hace falta recordar, tampoco, ni la nihilista violencia clandestina ni la violencia institucionalizada que tiene a sus espaldas – está preñadísima de violencia. Difícil no estarlo cuando uno no tiene más margen para jugar al juego del gato capitalista y el ratón revolucionario que las reglas y la superioridad tecnológica y armamentística del primero. O dicho de otro modo : es difícil, sino imposible, responder con caricias y sutilezas verbales a un sistema que nos ha obligado, obliga, y seguramente, nos obligará, como colectividad, a enfurecernos y responder violentamente a las múltiples clases de violencia, directa e indirecta, que ha materializado y materializa el capitalismo de ayer, de hoy y, con toda seguridad, el de mañana.



A priori, claro, a nadie nos agrada, ni reflexionar sobre la naturaleza de la violencia como una realidad estructural, profunda, latente y manifiesta al mismo tiempo, ni mucho menos reflexionar sobre qué hacer con ella y, sobre todo, cómo defendernos de ella. Pero a posteriori, y cayendo en la cuenta de que ésta, la violencia – de género, clase, racial, cultural.. etc -, es el ADN de la civilización en la que estamos sumergidos, resulta sospechoso que en los partidos políticos que se dicen de izquierdas no haya casi nunca algo parecido a una agenda política que se proponga hacerle frente de algún modo; nada de esto tiene Podemos, a no ser las ya clásicas declaraciones de pacifismo perfumado, y por ello, porque no tiene esta agenda, estando como estamos literalmente absorbidos por una política penal que da rienda suelta y justificación retórica al racismo, al clasismo, al sexismo, a la homofobia y a la islamofobia institucionalizadas, considero que Podemos hace mal presentándose con el clásico latiguillo de que no somos de izquierdas, ni de derechas – sino de extremo-centro -.Bien; a pesar de reconocer que el pensamiento político-práctico de la izquierda occidental está preñadísimo de violencia – lo cual debería motivar a pacifistas y feministas militantes a limpiar, por así decirlo, toda la mierdecilla que arrastra -, desde un punto de vista formal, retórico, no es difícil inferir que tanto la tradición socialdemócrata como la tradición social-comunista y ácrata… han recalcado siempre que la democracia formal es una quimera mientras las condiciones de existencia de sus ciudadanos les impida el poder desarrollar autónomamente lo que sus constituciones prometen y dicen garantizar. Y han recalcado, también, que la expansión sin freno de algunos derechos individuales, en el ámbito económico en concreto, debería estar sujeta a límites, regulaciones e incluso expropiaciones para uso social por parte de los poderes públicos, ya actúen éstos como gobiernos, como estados o como representantes sociales e institucionales de ciertoespíritu constitucional, tenga este el contenido normativo que tenga.
Puede haber, y de hecho, hay, desencuentros muy serios a la hora de reflexionar sobre dos cuestiones clave : el qué hacer - y cómo - con la violencia generacional y estructural transmitida por nuestras sociedades tradicionales – ejército, fuerzas de seguridad - y el qué hacer - y cómo - con el poder institucionalizado – estado -. De todos modos, tendríamos que ser honestos y reconocer que las heterodoxias posibles dentro de la ortodoxia del pensamiento emancipador/libertario no es tanto una cuestión de afinidad filosófico-política o ética como una cuestión meramente estratégica y práctica, y aquí, con realistas geopolíticos hemos topado, lo cual, me agrada, porque una izquierda sin realismo geo-político, por muy ética que se pretenda en sus intenciones, es un rotundo fracaso en el escenario internacional.





Hablando claro : la ortodoxia filosófica, por así decirlo, no es mala, si no impide el practicar las heterodoxias de orden pragmático que impulsa. Al fin y al cabo, somos bichos que aprenden por ensayo-error cuando proyectan lo que piensan a sus brazos, y erramos porque, además, tenemos un corazoncito que media entre la sesera y las extremidades. Pero aquí, precisamente, es donde quiero pararme, porque, por muy post-moderna y de mercado que sea una dictadura como la que sufrimos ahora, con su industria cultural y del ocio que tanto gusta analizar a semióticos y especialistas en cultural studies, con sus medios de comunicación/información totalmente corporativizados, controlados por mecanismos de mercado y gobiernos autoritarios con sus clásicas mayorías absolutas, esto no lo cambiaremos entre todos partiendo de la actitud vital de no ser de izquierdas ni de derechas. Esto sólo lo cambiaremos si hacemos el socialismo deseable como civilizatio a los ciudadanos. Y hacerlo deseable pasa por transmitir reflexión, información y pedagogía social a - pero sobre todo con -las comunidades desposeídas en los múltiples archipiélagos de miseria del capitalismo contemporáneo. Creo que esta política cultural y científica es todo lo contrario al marketing político efectista de urgencia electoral y a la propaganda encubierta con códigos amables. Conozco muy bien estos métodos porque he trabajado con ellos y los he visto y sufrido desde dentro : son pura violencia simbólica.
Conviene decirlo claramente : un sujeto que no es de izquierdas ni de derechas, sino todo lo contrario, es un sujeto amnésico y desmemoriado que parece no reflexionar sobre el hecho de que nunca ha existido unaderecha democrática, ni en España ni en el resto del mundo. Que parece no reflexionar sobre el hecho de que, al igual que las alternativas de izquierda, esta supuesta derecha democrática, de haber existido en España – lo cual es falso -, no ha podido nunca como élite exorcizar el franquismo cultural y judicial en el que se ha educado, al igual que en otros países del mundo las sacrosantas derechas democráticas, como élite, tampoco han podido exorcizar el clasismo, el racismo y el sexismo en su cultura cotidiana y en sus sistemas judiciales y carcelarios.
Además, por muy democrática que esta derecha se desease a sí misma en la transición, la realidad pura y dura, a día de hoy, nos presenta un escenario en el que sus herederos ideológicos siguen protagonizando, combinadamente, tanto en el centro como en la periferia geográfica del estado español, una política austeritaria, social y penalmente represiva, de una violencia sin parangón, y todo ello situándose en un panorama geopolítico de total aceptación de la violentísima política exterior, energética y militar del Atlantismo europeísta.
En fin, creo que tenemos razones, hechos y motivos de sobra para concluir que el nacionalcatolicismo y el unitarismo centralista español son una y la misma cosa y van juntitos, y que no han perdido ni un gramito de su fuerza moral y cultural en buena parte de la sociedad civil española y del sistema bipartidista. Creo que tenemos, también, hechos y motivos de sobra como para concluir que la ortodoxia neoliberal, con sus racistas, sexistas, clasistas, homófobas e islamofóbicas expresiones, tampoco. No es, ni mucho menos, esperanzador, recordar lo siguiente, a saber : que en tiempos en los que la izquierda no sabe aún cómo cabalgar entre lo viejo que persiste en su traditio cultural y lo nuevo que no puede presumir de haber roto totalmente con ella – al menos, a efectos prácticos -, la extrema-derecha política sí sabe muy bien lo que tiene que hacer y cómo : no renuncia ni a los viejos símbolos e instituciones de sus muy nacional católicos inspiradores y aprende, al mismo tiempo, de las nuevas ortodoxias de gestión político-económica que les han enseñado a aplicar religiosamente en el espacio euro-americano.
Precisamente porque la derecha política, no sólo la centralista y unitaria, sabe muy bien integrar funcionalmente sus ortodoxias espirituales, por así decirlo, con sus ortodoxias metodológicas, aprendiendo incluso a integrar las nuevas que sirvan clara y eficientemente a sus intereses – marketing político, organización en red de recursos humanos, think tanks, centros concertados de formación técnica … -; precisamente por esto es porque suele asestar severas y merecidas palizas electorales a la izquierda, tanto la nominal, tonteando aún a día de hoy con terceras vías y capitalismos verdes, como la real, incapaz de convivir en paz con su clásica y vieja ortodoxia para tejer un lenguaje y un programa común de ruptura sistémica con el modelo ultraliberal de desarrollo, un modelo cuya descomunal violencia desgarra todo a su paso : desde la naturaleza hasta el cuerpo de la mujer, del otro no-nacional, del otro disidente y de las bases materiales de existencia de cualquier comunidad humana.
Creo, sinceramente, que integrar los contenidos normativos de los derechos humanos en todos los ámbitos de lo social a los contenidos críticos de los movimientos sociales es una tarea de urgentísima necesidad sino queremos que esta civilizatio nos des-integre aún más como sujetos y como sociedad humana. ¿ Tiene sentido, a día de hoy, debatir sobre los aciertos y errores de Lenin, de Marx, de Gramsci, de Simone Weill, de Walter Benjamin, de Manuel Sacristán, de Aranguren.. etc ?. Sí, claro que lo tiene, pero sin leerlos a la luz de los contenidos críticos de los movimientos sociales y sin una orientación ética que sepa mirar más allá, sin escapismos, de las comunidades nacionales, la inspiración que puedan brindarnos estas referencias no serviría de mucho.



 Además, conviene reconocerlo : hay sujetos que tienen la capacidad y las herramientas para entender este mundo y para movilizarse sin que hayan pasado por un proceso clásico previo de pedagogía socialista. Yo, particularmente, me siento cómodo con ellos, mucho más de lo que me he sentido con todos aquellos intelectuales y militantes que han tratado de prescribirme lecturas e interpretaciones canónicas. Hay más cera que la que arde en el canon occidental del pensamiento libertario.
Por mi parte, tengo que decir que me he liberado, tanto de las angustias de ortodoxos contra heterodoxos de izquierdas, y viceversa, como de las angustias de clásicos contra post-modernos de izquierdas, y viceversa, como del no somos ni de izquierdas ni de derechas – sino de extremo-centro, supongo -, como de las fobias de Jorge Verstrynge contra la izquierda migroadicta, y viceversa. Luchar por la paz, las libertades civiles y la justicia social sólo es posible con una convicción afectiva que busca sus propias armas para entender, organizar y actuar en beneficio de quienes necesitan que los derechos humanos sean algo más que papel de burocracia o instrumento de justificación de viejos y nuevos proyectos de dominación colonial.


Esto último es, para mí, ser de izquierdas, y me temo que todo lo contrario, no nos lleva a otro lugar que a la re-existencia de la barbarie bajo formas más o menos viejas, o más o menos nuevas. Lo confieso : a mí me gusta formar parte de la izquierda migroadicta, tanto geográfica como mentalmente, por la sencilla razón de que siempre encuentra puntos de fuga para reinventar la emancipación sin quemar las semillas de su tradición

viernes, 21 de marzo de 2014

Por un nuevo horizonte socio-energético : Antes, hoy y .... ¿mañana?.




Carbón, petróleo y gas natural; el 81 % de los recursos energéticos destinados en el planeta al consumo global proviene de combustibles fósiles. La certeza de que, más pronto que tarde, el carácter intrínsecamente finito de este recurso impondrá un profundo cambio de paradigma energético resulta incuestionable.
En poco más de un siglo, con la emergencia de la revolución industrial, la mundialización del consumo y producción hidro-carbúrica ha tenido como consecuencia el inminente agotamiento de combustibles fósiles que necesitaron millones de años para generarse y depositarse en el territorio. Lo que comenzó como un hipotético maná de infinita riqueza y prosperidad económica partía de la base de la imposibilidad de alargar indefinidamente en el tiempo el consumo de un recurso energético que, a día de hoy, sigue representando más de las ¾ partes del consumo energético total del planeta.
En lo que atañe al estado español, integrado de pleno en la globalización del paradigma energético tradicional del petro-capitalismo, los datos no dejan lugar a dudas : el 77 % de la energía para consumo interno proviene de combustibles fósiles, siendo la energía nuclear y las renovables la, por ahora, alternativa minoritaria al consumo hidro-carbúrico.
Existe, por supuesto, una fuerte resistencia política e institucional, así como una clara voluntad de invisibilidad mediática, para empezar a concienciar socialmente de la obsolescencia del viejo paradigma energético; aún a día de hoy, sólo el 12 % de la energía consumida en el estado español, desde los biocarburantes, la biomasa, la energía hidráulica, eólica y solar, parece querer desarrollarse hacia el horizonte de la sostenilidad ecológica real, que posibilitaría la configuración de un nuevo paradigma energético basado en el desarrollo de técnicas extractivas focalizadas en las energías renovables. Y, aún así, dentro de ese 12 %, algunas de las técnicas mencionadas no dejan de ser técnicas y recursos extractivos imposibles de mantenerse a medio-largo plazo, debido al impacto eco-sistémico que materializan en los ecosistemas hídricos y agrarios, como es el caso de los biocombustibles y la energía hidráulica.
Así pues, las razones y los motivos para un cambio de modelo se van imponiendo progresivamente a escala glo-local. En un reciente informe publicado por la AIE – Agencia internacional de la energía -, la convicción de haver llegado al famoso peak oil ya ni se esconde; lo que en su momento era caldo de cultivo de futuristas anticipaciones para la ciencia-ficción, hoy es una evidencia antropológica irrefutable : los recursos hidrocarbúricos se están agotando. Por lo tanto, los poderes públicos, mediáticos y financieros tendrán que actuar en consecuencia.
Dentro de los posibles horizontes y modelos que puedan proponerse, el mínimo común denominador de los mismos gira alrededor de la necesidad imperiosa de desarrollar nuevas explotaciones prescindiendo de la fácil accesibilidad que permitía el combustible fósil, haciendo más énfasis en la importancia clave de inventar nuevas tecnologías extractivas y de post-procesado. Este nuevo horizonte tendrá, sin duda, consecuencias directas en el sector industrial, el transporte y la alimentación. Sectores que, tradicionalmente, funcionaban – y aún funcionan – impulsados por el recurso energético que todavía es el motor de la economía moderna, cuyo desenfrenado dinamismo no sería posible sin la enorme cantidad de inputs hidro-carbúricos que necesita para expandir planetariamente el modelo capitalista de desarrollo.
Pero sería quimérico suponer que en los procesos de extracción, transformación, transporte y consumo energético, a lo largo de la corta historia del capitalismo industrial, no ha habido dependencias, asimetrías e imposiciones del modelo a las periferias de lo que Inmanuel Wallerstein llama el sistema-mundo; las tradicionalmente llamadas naciones civilizadas lograron expandir y desarrollar su mercado interno gracias al altísimo nivel de explotación energética de los hidro-carburos  antes de aventurarse a la expansión planetaria de su modelo de desarrollo, y aún a día de hoy, esas dependencias y asimetrías se hacen patentes. Sin ir más lejos, en un reciente informe del laboratorio de energía y sostenibilidad del año 2010, se remarca el altísimo nivel de dependencia energética del estado español, siendo nada menos que el 84 % de sus consumos hidrocarbúricos fruto de la importación para consumo interno. Es evidente, así pues, que esta total dependencia energética, muy por encima de los niveles de dependencia europeos, tiene consecuencias directas en el rol geo-estratégico que el estado español puede desempeñar realmente en sus relaciones internacionales, al depender su economía interna en tal grado, aún a día de hoy, de un mercado volátil y en pleno proceso de obsolescencia.
Vistas así las cosas, y a la luz de la ineficiencia y el despilfarro energético del viejo paradigma hidro-carbúrico, así como de su manifiesta injusticia y la evidencia de su impacto eco-sistémico, con la multiplicación exponencial de los índices de co2 y su densidad creciente en el cielo de las grandes megalópolis modernas, ¿ cuales serían las ventajas basadas en el desarrollo de energías renovables?. A pesar del bajo porcentaje de desarrollo de las mismas en el modelo actualmente globalizado, todavía excesivamente dependiente de los recursos hidrocarbúricos, hay claras evidencias de que una expansión global del nuevo paradigma y la obsolescencia del viejo tendría muchas ventajas desde diferentes prismas :
A – Desde un prisma geopolítico, las energías renovables fortalecerían la independencia económica y política del estado, disminuyendo la importancia de los recursos fósiles en las negociaciones internacionales.
B – Desde un prisma ecológico, el desarrollo de las renovables disminuiría progresivamente la emisión de gases de efecto invernadero, así como los residuos radioactivos resultantes del desarrollo de la energíanuclear, cuya imposibilidad de reciclaje ha quedado más que demostrada.
C – Desde un punto de vista económico, el desarrollo de energías renovables descentralizaría y diversificaría todos los procesos combinados de extracción, transformación y trasvase de energía, haciendo mucho más difícil la creación de oligopolios energéticos y democratizando los usos energéticos a la sociedad civil si ésta quiere hacerse partícipe de los mismos y, al mismo tiempo, si la administración estatal adquiere el centro de gravedad a la hora de planificar el nuevo paradigma energético.
D – Desde un punto de vista ecológico, haría más eficiente el uso de los recursos energéticos impulsando los nodos de aprovisionamiento y consumo energético locales, a través de la creación de pequeñas instalaciones de micro-generación energética conectadas al tejido productivo local.
Estas ventajas, no obstante, parecen no importar mucho a la élite del oligopolio energético español y a sus lobbies de presión mediática y económico-política; al igual que a los agentes económicos transnacionales del sector hidro-carbúrico, ejercen todo tipo de trabas administrativas, legales y económicas para no aumentar las primas al desarrollo de nuevas fuentes energéticas y las consiguientes nuevas tecnologías extractivas, necesarias para que el nuevo paradigma energético vaya consolidándose de abajo a arriba y con la participación activa de la sociedad civil. La dependencia política que esto causa, como efecto necesario la dependencia energética del hidro-carburo, sigue siendo el caldo de cultivo en el que se mantiene la progresiva pérdida de soberanía del estado español en absolutamente todos los niveles : fiscal, tecnológico, político y económico.
El hecho es que, a día de hoy, 1/3 de la electricidad consumida en el estado es de origen renovable y la solución clara a la pérdida de soberanía geo-política y energética del estado español parece no pasar por otro camino estratégico que el empoderamiendo energético de sus comunidades locales, por abajo, así como la inversión financiera en nuevas tecnologías extractivas de recursos renovables, por arriba, dejando atrás, de modo definitivo, las políticas-parche que han tratado de controlar el impacto eco-sistémico del modelo hidro-carbúrico simplemente tratando de reducir su consumo pero haciendo caso omiso de sus profundas deficiencias estructurales y de la disfuncionalidad ecológica que provoca su terca conversación.
A pesar de que expertos del instituto de innovación tecnológica ya han demostrado la viabilidad del nuevo paradigma energético, la oposición de las 3 grandes eléctricas que componen el oligopolio del mercado español al mismo, y cuyos beneficios netos rondan los 22.000.000.000 millones de euros, continúa siendo visceral. El argumento insistente del oligopolio energético institucionalizado y consolidado en España es tantas veces repetido como falso : las inversiones públicas, dicen, en el desarrollo de nuevas tecnologías y fuentes energéticas, aumentarían el déficit tarifario – deuda energética – del estado español. ¿ Suena de algo este argumento ? : nada nuevo, la clásica retórica de la deuda como excusa para el recorte y la desinversión pública.
Pero lo cierto es que es falso que las primas a las renovables sean la causa del llamado déficit tarifario del oligopolio energético español. La introducción de energías renovables en el mercado eléctrico podría aumentar los costes del primer tramo de inversión, a muy corto plazo, para consolidar las nuevas tecnologías extractivas y fuentes de aprovisionamiento energético, pero este aumento se vería muy contrarrestado tanto por los precios de mercado de una energía mucho más barata como por el hecho de la diversificación y democratización de su consumo.
Este, y no otro motivo, es lo que lleva al oligopolio energético institucionalizado en España a realizar campañas de desprestigio y desvalorización del nuevo paradigma energético basado en el desarrollo de renovables : la posibilidad de que las comunidades humanas puedan, en un futuro, gestionar democrática y colectivamente sus consumos energéticos asusta mucho, como asusta, también, otras dimensiones de la soberanía humana como la alimentaria, la reproductiva y la económica.
Tarde o temprano, la sociedad civil tendrá que decidir si sobrevivir inmersa en un modelo energético con un altísimo impacto humano y ecológico o vivir en una sociedad en la que las propias comunidades locales toman protagonismo a la hora de responsabilizarse colectivamente de las técnicas extractivas y los recursos más adecuados para no agredir al territorio ni a los ecosistemas. El paradigma hidro-carbúrico y el paradigma basado en las renovables son claramente antagónicos e irreconciliables; concepciones radicalmente opuestas de lo que es y lo que debería ser una vida en común, digna y humana, en el planeta. El primero está claramente pensado para que los grandes oligopolios hidro-carbúricos decidan qué, cómo y cuanto producir a unos ciudadanos concebidos como meros consumidores pasivos de energía. El segundo debería estar pensado para lo contrario, para ciudadanos pro-activos que se responsabilizan de la gestión de su territorio. El primero necesita de estructuras de gobierno opacas o, como mínimo, autoritarias, ajenas al impacto social que la persistencia estructural del viejo paradigma provoca. El segundo necesita, por el contrario, de una clara reformulación del pacto social y de la participación ciudadana en asuntos tradicionalmente ajenos a las agendas de los gobiernos : La soberanía energética, alimentaria y civil, entre otras. Decidir con qué, cuanto y cómo nos auto-abastecemos energéticamente es rotundamente imposible en estructuras de abastecimiento energético oligopólicas. Decidir con qué, cuanto y cómo nos autoabastecemos energéticamente debería ser posible y necesario en el nuevo paradigma energético.
En la actualidad, los ciclos combinados de extracción, transformación, trasvase y consumo energético siguen desarrollándose bajo la estrecha lógica mercantil característica de una sociedad capitalista. Actividades como el fracking, el desarrollo de energía nuclear, la producción hidroeléctrica, las constantes prospecciones de petróleo en tierra y mar, la producción eólica que expropia las propiedades de pequeñas comunidades campesinas a la fuerza, privatizando los montes mancomunales… y la construcción de líneas de alta tensión sobre núcleos de población que viven y trabajan ajenas al impacto radioactivo de las mismas sobre sus cuerpos, no son actividades fragmentadas, aisladas o dispersas. Todas son manifestaciones concretas de un modelo standard de desarrollo energético que concibe el territorio, los recursos y las personas como meras mercancías sujetas a la lógica especulativa del máximo beneficio posible en el menor tiempo posible, sin racionalización o control público de ningún tipo.
El fracking, que a día de hoy sigue siendo una técnica presente en más de la mitad de los pozos extractivos de petróleo, no es sino una técnica extractiva que busca sacar el máximo rendimiento posible al territorio con recursos hidro-carbúricos sin pensar en el impacto eco-sistémico y motivado por una clara lógica mercantil. USA fue el primer país en utilizar esta técnica extractiva : consiste en la inyección dentro de los pozos extractivos de un componente compuesta en un 99’5 % de agua y arena y un 0’5 % de aditivos químicos. Estos aditivos son, precisamente, los que activan cívicamente la protesta de muchos grupos ecologistas, conscientes de que la filtración de estos fluídos para ampliar y apurar las fracturas del sustrato rocoso de los suelos, acaban depositándose en las aguas subterráneas, provocando un severos peligro para la salud pública de las poblaciones civiles cercanas a los pozos extractivos de petróleo/gas. Instituciones poco sospechosas de pronunciarse airadamente a favor de la conservación del medio, como el parlamento europeo, han exigido a los oligopolios energéticos que hagan públicos en el espacio comunitario los componentes químicos que utilizan en sus actividades extractivas.
La energía nuclear, que sigue presentándose como la alternativa posible y necesaria al desarrollo energético basado en recursos hidro-carbúricos, sigue teniendo al consumo civil como coartada para silenciar sus evidentísimos usos militares gestionados por el conglomerado industrial-militar enclavado a las centrales térmicas y por los estados con mayor desarrollo tecno-militar del planeta. Técnicas generativas como la fisión nuclear están lejos de ser política y militarmente neutrales o inocentes, además de haber demostrado, a lo largo de estas décadas, los descomunales peligros que acarrea en caso de accidente, así como la persistencia de los mismos peligros aún a día de hoy a pesar de los informes corporativos y gubernamentales que tratan de minimizar las probabilidades de que las centrales nucleares sigan fallando y provocando cientos de miles de muertos y un impacto-eco-sistémico irreversible en el territorio y la población civil.
Por si no bastase con esto, nadie ha podido demostrar la posibilidad real de reciclaje de los residuos radioactivos que genera la fisión nuclear para la generación térmica de electricidad. La hipoteca de los residuos radioactivos, que se transmitirá durante siglos, si no milenios, a las futuras generaciones, tampoco parece ser razón suficiente para cerrar las centrales nucleares, como tampoco parece serlo el hecho de que el uranio y el plutonio fisionable sean recursos limitados ni el hecho de que su vida útil abarque como mucho de 20 a 30 años. Nada parece convencer a los entusiastas defensores del hiper-desarrollismo energético del oligopolio hidro-carbúrico, que parecen haber visto en la energía nuclear un último recurso para desplazar sus capitales especulativos del sector hidro-carbúrico al nuclear; tampoco el hecho de que los ciclos de la producción nuclear, así como los de la producción hidro-carbúrica, carguen a sus espaldas con un sangriento historial de guerras y asesinatos civiles unilateralmente legitimados e ideológicamente alimentados en nombre de la democracia, la paz y los derechos humanos.
Lo cierto es que tanto el fracking, como las clásicas prospecciones petrolíferas y de gas, como la producción nuclear, como la producción hidroeléctrica, no dejan de ser técnicas combinadas de extracción y producción energética que, analizadas en su conjunto, no fueron jamás creadas para garantizar la soberanía energética de las poblaciones civiles, ni desarrolladas teniendo en cuenta el derecho de los pueblos a decidir su propio modelo de desarrollo. Todo lo contrario.
Ni siquiera la producción hidroeléctrica ha logrado desarrollarse sin haber forzado el exilio rural y el desplazamiento forzado de las comunidades humanas que desplegaban su modo de vida alrededor de los ecosistemas hídricos de los ríos. Ni siquiera las líneas eléctricas que transportan la electricidad se han instalado teniendo en cuenta el peligro para la salud pública de los núcleos de población cercanos. No siquiera, no, tampoco, desde un punto de vista estrictamente económico y demográfico, las comunidades locales sobre las que se han construído grandes presas han dejado de sufrir fuertes sangrías migratorias desde su periferia rural a los cada vez más masificados centros urbanos donde los grandes oligopolios energéticos gestionan el ciclo combinado de todas estas técnicas de extracción y producción energética.
La pregunta, así pues, se impone con meridiana claridad : ¿ Qué de humano, qué de justo y qué de sostenible tiene el ciclo combinado de extracción y producción energética actualmente globalizado ?. Y, sobre todo, desde cuando y en qué medida ha sido la intención del oligopolio global de la energía hidro-carbúrica y nuclear el garantizar la soberanía energética de su población civil, y por lo tanto, el autogobierno real de sus instituciones y comunidades ?.
La respuesta, a la luz de los hechos, es más que evidente …  
En la historia social contemporánea de Catalunya han ido emergiendo múltiples experiencias de rechazo y resistencia al modelo energético impuesto por el oligopolio energético español. Lo más característico de estas alternativas es que han sido siempre reacciones muy localizadas en respuesta a un modelo energético glo-localizado que las élites del tardo-franquismo y la post-transición han asumido como propio sin realizar consulta ciudadana alguna sobre su viabilidad ecológica y humana.
Las resistencias desde el activismo ciudadano cotidiano, así como las propuestas, han ido de la mano. Desde el ámbito local y vecinal y más allá del espacio de influencia de las administraciones se siguen perfilando alternativas al oligopolio hidro-carbúrico desde la toma de conciencia de que, a día de hoy, tales alternativas deben formularse desde una óptica glo-local, teniendo en cuenta la irreversible interdependencia geográfica y política que ha materializado la expansión del modelo neoliberal de desarrollo.
Históricamente, la pobreza de recursos energéticos, y en concreto, la carencia de hidrocarburos líquidos y gaseosos, así como la mala calidad del carbón, ha limitado la potencialidad hiper-desarrollista en España. No deja de ser cómico que las élites del estado y de las grandes compañías energéticas españolas hayan preferido proyectarse al exterior para importar este recurso e imitar un modelo que acabaría fraguando nuestra dependencia energética actual. El condicionante geográfico ha sido determinante a la hora de situar a la península en el furgón de cola del hiper-desarrollismo energético, sí, pero también las élites oligopólicas de las tres grandes compañías energéticas han contribuído a la hora de importar los recursos hidro-carbúricos y las mismas técnicas extractivas y de trasvase y consumo energético.
A día de hoy, desengancharse del viejo paradigma energético nuclear/hidro-carbúrico, que se ha desarrollado, todo hay que decirlo, asumiendo grandes cantidades de deuda privada posteriormente socializada a los pequeños contribuyentes, sería el mejor camino estratégico desde una óptica eco-pacifista. La deuda energética del estado español no puede separarse de su deuda militar; las dos se relacionan, se necesitan y están vinculadas del mismo modo que están vinculados sus ciclos combinados de extracción y producción energética, consolidando unilateralmente un modelo de desarrollo que no puede reproducirse - tanto hacia dentro del área geográfica de influencia de los estados-nación como hacia fuera, en sus relaciones internacionales – si no es recurriendo a la violencia y a la masacre civil, de nuevo, como no, justificada en nombre de la paz, la democracia y la voluntad de hacer prevalecer los derechos humanos (*). Negarse a pagar la deuda soberana del estado implica negarse a pagar la energética y la militar que se fragua, también, a espaldas de la sociedad civil y de modo ilegítimo y unilateral. Pero… ¿ existen alternativas ?. ¿ Se camina en esa dirección ?.
No se puede responder que no; movimientos como RIDAURA JUNTS, TANQUEM LES NUCLEARS, ATUREM LES PROSPECCIONS, REPSOL MATA, PLATAFORMA SÉNIA, SOM ENERGIA, PLATAFORMA PRIORAT, NO A LA MAT, XSE Y PLATAFORMA POR UN NUEVO MODELO ENERGÉTICO, entre otras, son claras muestras de que en la historia contemporánea de Catalunya hay una toma gradual de conciencia, desde la sociedad civil, del profundísimo impacto eco-sistémico y humano del modelo energético implementado en el territorio catalán. A pesar del carácter local y plural de este constante germinar de plataformas y movimientos, no es difícil intuir que los nuevos horizontes de desarrollo energético que se proponen parten de directrices totalmente antagónicas al modelo impuesto por el oligopolio energético vigente. Tanto RIDAURA JUNTS, introduciendo en el debate social el impacto ecosistémico y el peligro para la salud pública del fracking, como TANQUEM LES NUCLEARS, presionando a las instituciones y haciendo pedagogía social sobre la inviabilidad y el peligro de los procesos de generación de electricidad a través de la fisión de recursos limitados como el uranio y el plutonio, como REPSOL MATA, visualizando el impacto eco-sistémico y el constante atentado contra los derechos humanos de sus prospecciones petrolíferas, fuera y dentro de la península… son claras muestras de una profunda toma de conciencia que organiza y coordina en red todos los recursos y todos los esfuerzos para romper el cerco de desinformación, invisibilización y silencio que el oligopolio energético trata de consolidar a nivel mediático y político. Lo mismo puede decirse de las múltiples plataformas locales que reaccionan contra un proceso de vertebración territorial que se diseña a espaldas de las comarcas y su población civil, así como del malestar creciente en los núcleos de población rodeados por líneas de trasvase eléctrico sin estudios previos de impacto en la salud pública, aún contando ya con múltiples experiencias previas de la evidencia del mismo.
Los movimientos y las plataformas son respuestas y resistencias locales, pero a escala autonómica, estatal y euro-comunitaria el modelo de desarrollo energético hegemónico, desagregado en deuda y dependencia energética, deuda militar y deuda financiera para los países periféricos, y en supremacía energética y tecnológica, militar y financiera para los países hegemónicos a escala planetaria. Este injusto modelo de interdependencia global, digo, se gestiona y reproduce desde espacios transnacionales.
Existen vectores comunes en toda esta red comunitaria de resistencia al oligopolio energético en el territorio catalán, y a pesar de la aparente dispersión y concreción de las plataformas, la pulsión resistencialista va creando un mínimo común denominador que parte de la voluntad de ruptura con el modelo energético vigente y de la irrenunciabilidad de las energías renovables para materializarla
A – FRENTE A UN MODELO ENERGÉTICO QUE FOMENTA LA DEPENDENCIA Y PISOTEA LA SOBERANÍA DE LOS ESTADOS Y LA SOCIEDAD CIVIL, UN MODELO QUE FORTALEZCA SU SOBERANÍA POLITICO-ENERGÉTICA, RESPONSABILIZANDO A LAS COMUNIDADES LOCALES EN EL USO DE TÉCNICAS EXTRACTIVAS NO LESIVAS PARA SU ECOSISTEMA.
B – FRENTE UN MODELO BASADO EN LA EMISIÓN DE GASES DE EFECTO INVERNADERO, ASI COMO EN LA GENERACIÓN DE RESIDUOS RADIOACTIVOS QUE HIPOTECAN A LAS FUTURAS GENERACIONES, UN MODELO BASADO EN LA NO-DEPENDENCIA Y ABANDONO DE LOS RECURSOS HIDRO-CARBURICOS Y LA FISIÓN NUCLEAR.
C – FRENTE A UN MODELO BASADO EN EL OLIGOPOLIO HIDROCARBURICO, UN MODELO BASADO EN LA DIVERSIFICACIÓN Y DEMOCRATIZACIÓN DE LAS FUENTES ENERGETICAS RENOVABLES
D – FRENTE A UN MODELO CONCENTRADO EN LOS GRANDES TRUSTS ENERGETICOS Y EN LAS MEGA-INSTALACIONES EXTRACTIVAS Y DE PROCESADO, UN MODELO BASADO EN EL DESARROLLO DE PEQUEÑOS NODOS DE APROVISIONAMIENTO Y CONSUMO ENERGÉTICO LOCAL, CON LA CONSOLIDACIÓN DE PEQUEÑAS INSTALACIONES DE MICRO-GENERACIÓN ENERGÉTICA
E – FRENTE A UN MODELO QUE REPRODUCE UNILATERALMENTE LA DEUDA Y DEPENDENCIA FINANCIERA, ENERGÉTICA, MILITAR Y ECONÓMICA, REPRODUCIENDO LA VIOLENCIA ESTRUCTURAL DEL CAPITALISMO NEOLIBERAL, UN MODELO BASADO EN LA COOPERACIÓN Y PROTAGONISMO DE LA SOCIEDAD CIVIL EN EL DESARROLLO ECONÓMICO, EN LA SEGURIDAD Y EN EL AUTO-ABASTECIMIENTO ENERGÉTICO – Y ALIMENTARIO -.


Otros horizontes - para otra vida -




Esperanza. Quizás no sean buenos tiempos para pronunciar esta palabra. Lo más fácil es resguardarse en un realismo cínico o en un humor desencantado y no correr el riesgo de parecer ingenuo. Sin embargo, a poco que uno analice las múltiples plataformas e iniciativas que están surgiendo en el estado español, no puede sino concluir que, guste o no guste, hay movimiento y sinceros deseos de cambiar las cosas.
Recientemente mencioné la iniciativa Negocisocults : la seguretat amb a negoci, así como la Plataforma Auditoría ciudadana por la deuda, como ejemplos de colaboración y empoderamiento ciudadano, más o menos horizontales, y como ejemplos, también, de otro modo de entender la transmisión de comunicación/información política y los procesos de empoderamiento civil; pero son más las iniciativas que surgen en elestado español, y entre ellas es de justicia mencionar Procés Constituent (http://www.procesconstituent.cat/ca) impulsada por personas ya muy bregadas en estas lides como Arcadi Oliveres y Teresa Forcades.

Es de justicia decir esto : pocas plataformas fundamentan con tanta precisión y rigor una decidida alternativa al modelo neoliberal, y desde ópticas tan diversas como complementarias : desde el punto de vista político-constitucional, desde el punto de vista de los fundamentos del modelo económico alternativo, desde el punto de vista del sistema contributivo de las pensiones, desde el punto de vista del modelo de estado, desde el punto de vista de la cultura política cotidiana, desde el punto de vista de las relaciones laborales, desde el punto de vista de la sostenibilidad socio-ambiental real - no testimonial -, desde el punto de vista de los derechos ciudadanos fundamentales, desde el punto de vista de la comunicación cultural, desde el punto de vista de la cultura de paz, desde el punto de vista de la salud sexual y reproductiva... y desde el punto de vista del fortalecimiento de un ya casi inexistente estado del bienestar.
Uno puede estar más o menos de acuerdo con la forma en la que se desarrollan los puntos concretos aquí mencionados, pero lo que no puede decir es que no existe una apuesta decidida por un modelo social cuya materialización sólo podrá ser posible si se hace frente al sistema de valores dominante. Es habitual escuchar de muchas gentes de izquierda que eso del cambio de valores son restos anacrónicos de tiempos ya idos, y que por lo tanto lo que interesa es empoderar a los sujetos insertándolos de pleno en esto que llaman lasociedad de la información o la sociedad del conocimiento. Lo más triste de este modo de pensar es que pretende separar la dimensión volitivo-afectiva del sujeto de su dimensión cognitiva, estableciendo una absurda frontera entre lo que orienta sus pautas de conducta y las herramientas técnicas-conceptuales que adquiere para entender su entorno.
Que una transformación social real no es posible sin que se organice un proceso constituyente/destituyente, es evidente, y que ese proceso lleva implícito un contra-discurso ético contra los valores culturales dominantes, así como una necesaria organización de los saberes a tal efecto, tampoco. En este sentido, los puntos de partida de Process constituent me parecen sólidos y honestos, y ser escépticos con los mismos, o llevar el escepticismo hasta el punto de la total parálisis pragmática me parece de un cinismo detestable.


Además de Process constituent, surgen también iniciativas como el Seminari d´economía crítica Taifa (http://seminaritaifa.org/); a poco que uno analice los contenidos del mismo no puede evitar establecer analogías con la Plataforma Auditoría ciudadana por la deuda, con Negocisocults y con el mismo Process constituent. ¿ En qué sentido ? : pues en el sentido de que en estas iniciativas/espacios de reflexión es difícil no inferir que las astronómicas cantidades de deuda que nuestros estados emiten y pagan al sector bancario, y que pagamos nosotros con nuestro propio sudor, trabajo e impuestos, van dirigidas al desarrollo de un complejo y potentísimo sistema securitario profundamente militarizado, con tecnología cada vez más precisa y sofisticada y especializado en el control ad-extra de fronteras y la vigilancia represiva ad-intra de cualquier tipo de disidencia o conato de alternativa alter/anti-sistémica.
Los mecanismos y procesos de generación de deuda son la partícula elemental sobre la que el modelo neoliberal hace pivotar y fortalecer todo tipo control y sometimiento, y desde este punto de vista, los análisis y las interpretaciones sociológicas centradas única y exclusivamente en un aspecto muy parcial de lo social tienen que ser humildes y complementarse con el resto de perspectivas de las ciencias sociales con la intención, a mi modo de ver, de confeccionar un mapa lo suficientemente amplio, complejo y dinámico como para poder orientarnos dentro de este violento y civilizado kaos en el que ha devenido el capitalismo contemporáneo. Tenemos que esforzarnos en entender, yo creo, en cómo funciona la lógica sistémica en su totalidad; construir, más que un pensamiento contra-hegemónico colectivo, una cartografía crítica que baje a la tierra y que, partiendo de información y datos precisos y contrastables, interprete la realidad prescindiendo de las grandes teorías y las grandes doctrinas que tan estériles resultan a la hora de entenderla e incidir sobre ella.
Por mi parte, quisiera arriesgarme a decir lo siguiente : Los procesos de generación de deuda, a nivel genérico - macro-económico y macro-político - y a escala glo-local tienen como motivación consciente y planificada el desarrollo combinado de un sistema de producción-consumo con altísimos costes humanos y ecológicos. Para vigilar y proteger las fuentes de aprovisionamiento hidro-carbúricas y nucleares de una potencial amenaza geo-estratégica hace falta desarrollar ese sistema securitario altamente militarizado y tecnologicamente sofisticado que antes he mencionado, y parte del mismo necesita, a su vez, de la energía nuclear para aumentar su capacidad de disuasión y amenaza. Como es evidente que este modelo de desarrollo ni puede ni está pensado para dar trabajo a miles de millones de almas en el planeta, las propias lógicas de exclusión y el paro endémico que produce exige a los estados que fortifiquen sus espacios geográficos de soberanía por tierra, mar y aire para controlar, ad-extra y ad-intra, a los crecientes flujos migratorios de desesperados que produce y a las posibles vías de amenaza militar por parte de estados enemigos.




















Sé que no es una cartografía que, a priori, incite mucho a la esperanza, pero quizás, cuando uno la asume, incita y alienta a actuar para que su brutal lógica sistémica cambie. Desde este texto me gustaría incitar a los lectores a informarse y preocuparse por lo que las Plataformas Auditoría ciudadana de la deuda, Negocisocults : la seguretat amb a negoci, Procés constituent y el Seminari d´economía crítica Taifa aportan para enfrentar el futuro de cara. 
Malos tiempos para el pesimismo, pero con la esperanza y las buenas intenciones no es suficiente, necesitamos, también, atrevernos a conocer y - sin duda, lo más difícil - proponer otros horizontes y caminar sin miedo. 

martes, 11 de marzo de 2014

Organizar la rabia - para humanizar la vida -



Dicen que son cosmopolitas y que detestan los provincianismos, pero cada vez que escucho sus propuestas se me ponen los pelos como escarpias. He leído algún artículo de Carlos Taibo en el que éste los calificaba de euro-bobos pero, la verdad, yo creo que Carlos peca de generosidad, porque estos euro-bobos son en realidad gente muy, muy peligrosa.

Para muestra, un botón : Mario Monti. Todos sabemos los pingues beneficios y privilegios que en España reporta el ser ex-algo. Ex-presidente, ex-ministro o ex-lo-que-sea. Si fuese ésta una pauta de conducta Typicall Spanish, podría consolarme un poco, pero resulta que no, resulta que en la Europa Otanizada y Usamericana el ser ex-presidente o ex-primer ministro reporta los mismos privilegios que en esas provincias que tanta molestia causan a los euro-bobos en el mismo momento en que cruzan la frontera y llegan a Bruselas.

Mario Monti, no lo duden, no pasará a la historia sólo por ser el ex-primer ministro de Italia. Pasará también a la historia por ser el ex-presidente del llamado Consejo para el futuro de Europa, un consejo impulsado por el Instituto Berggruen para la gobernanza.

¿ Pero quien o quienes forman parte del consejo Berggruen ?. No esperen sorpresas, porque en el consejo Berggruen, junto con Mario Monti, también existe una nutrida lista de ex-algo : Condolezza Rice, ex-secretaria de Estado de los Estados Unidos. Willie Brown, ex-alcalde de San Francisco. Gray Davis, ex-gobernador de California. Ronald M. Gorge, ex-miembro del tribunal supremo de California, Terry Semel, Matt Fong, Gerry Parsky, ex-vicesecretario del Departamento del Tesoro para Asuntos internacionales ... y así podríamos seguir, citando a ex-algo, hasta dar con una nutridísima lista de euro-bobos al otro lado del Atlántico : Gerhard Shroder, Felipe González, Mariano Rajoy, Gordon Brown, Henrique Cardoso, François Hollande, Tony Blair o Romano Prodi, entre otros.

No deja de ser un poco cómico que en este geriátrico pueda uno tanto oler los rancios olores del neoconservadurismo más utópico como saborear los insípidos sabores del social-liberalismo más realista : ese que habla de derechos y libertades con la mano izquierda mientras con la derecha ordena formar filas a empresarios ávidos de privatizar servicios públicos y a anti-disturbios deseosos de poner orden en la calle y en sus fronteras.

Por cierto; vayamos - y acabemos - por partes, y luego sigamos tirando - juntitos - del hilo :

1 - El instituto Berggruen se presenta a sí mismo como una organización independiente, no partidista y, al mismo tiempo, como un tanque de pensamiento y acción que involucra a los mejores empresarios, pensadores globales y líderes políticos de todo el mundo. En resumen : un think tank dedicado - transcribo literalmente - "al estudio comparativo y el diseño de sistemas de gobernanza adaptados a los desafíos del siglo XXI. Su objetivo es integrar las nuevas posibilidades de la era de la información con las mejores prácticas administrativas eficientes, decisivas y meritocráticas de Asia y con la responsabilidad democrática de Occidente. La sociedad del conocimiento permite y exige una comunidad, una democracia y una gobernanza inteligentes". (http://berggruen.org/)

2 - Su promotor es Nicolas Berggruen, filántropo de doble nacionalidad, Alemana y Estadounidense, miembro del Council on foreign relations... y, sí, del consejo de administración del grupo PRISA.

3 - El Council on foreing relations es la organización estadounidense más influyente en el diseño de la politica exterior de los Estados unidos. (http://www.cfr.org/).

Además del mencionado Consejo para el futuro de Europa, el Consejo del siglo 21, que suele organizar meetings con las élites políticas y empresariales de China y que hace énfasis en la importancia del G-20 como órgano de gobierno de la globalización, el comité de pensamiento a largo plazo de California forma también parte del instituto Berggruen.

Pueden empezar a sacar las conclusiones que quieran. Yo ya tengo las mías.

A día de hoy, después de un proceso de reflexión, lectura e interpretación de materiales, el único modo en el que podría situar al estado español en la globalización neoliberal sería en la situación de estado periférico en serio proceso de descomposición y con múltiples dependencias fraguadas en su interior : energética, tecnológica, militar, fiscal .. - en resumen : política - en todos sus frentes. Analizar, además, los costos sociales internos de su desmesuradísimo gasto militar - "El ciclo armamentista español" y "El militarismo en España", libros colectivos publicados en Icaria editorial, son muy ilustrativos al respecto - y de sus políticas austeritarias, debería hacernos reflexionar, a mi modo de ver, sobre la posibilidad de aglutinar a todos los movimientos sociales - pacifismo, feminismo, ecologismo - alrededor de la oposición a la "deudocracia".

A la luz de los materiales concretos que generosamente ha empezado a formalizar la Plataforma Auditoria Ciudadana de la Deuda (http://auditoriaciudadana.net/) , y a la luz, también, del informe desarrollado sobre las relaciones armamentísticas entre Israel y España por la iniciativa Negocisocults : la seguretat amb a negoci (http://negocisocults.org/es), a mí me resulta cada día más evidente que la emisión de deuda bancaria y estatal tiene como intención el mantener y universalizar un modelo social muy concreto de insostenible hiper-desarrollismo hidro-carbúrico, militar y nuclear profundamente agresivo y con claros efectos sociales: Feminización de la pobreza, profundo impacto medioambiental, resolución de conflictos - internos y externos - por la vía armada, penalización y represión violenta de los movimientos sociales y privatización de aquello que, ya en los años 60, Angela Davis denominaba el Prison-industrial complex.

Los cálculos contables de la deuda, matan la vida. Y ni la caridad, como opción de vida, ni el préstamo con interés, como cálculo, podrán saldar jamás la impagable deuda moral que el capitalismo está acumulando en la corta, muy corta historia de la civilización humana.

Otro humanismo es posible si ... lo pensamos y lo contruímos juntos : malos tiempos para ambiguedades e indefiniciones calculadas a la hora de aclarar cómo hemos llegado aquí, en qué situación nos encontramos, hacia qué modelo de sociedad queremos caminar... y con quien - y cómo - podemos construirla.

jueves, 6 de marzo de 2014

La "unidad de destino" en la impunidad


Aunque muchas veces sea sólo eso, una declaración de principios, no deja de ser la semilla de un gran paso para la humanidad en matería de legislación internacional. Esa semilla ha sido momentaneamente arrancada del suelo hoy mismo en el estado español; no ha sido, ni mucho menos, la primera vez : en el año 2009, el PSOE y el PP pactaron el coto a la acción jurídica de los jueces españoles en matería de legislación internacional. A día de hoy, la reforma del artículo 23.4 de la ley orgánica del poder judicial que regula el alcance del principio de jurisdicción universal, vuelve a re-escribirse del mismo modo en el que lo re-escriben los gobiernos y los estados autoritarios : Ignorando los mecanismos jurídicos que permitirían la acción popular en materia de procesos penales, como así permite el artículo 125 de la propia constitución, e ignorando, además, los argumentos de la mayor parte de los partidos representados en el parlamento.




Nunca he tenido mucha confianza en la eficacia real de los procesos formales de eso que llaman las instituciones democráticas. Siempre he tenido la sensación de que el criterio de representatividad democrática real se pervierte en esos mismos procesos debido a nuestra arraigada costumbre de crear intermediarios para gestionar los bienes comunes. Sucede que, en este caso, ni esos mismos procesos formales se han respetado : las mayorías absolutas, cuando se gestionan con la unilateralidad característica de cualquier gobierno autoritario, rompen en pedazos cualquier posibilidad de que el poder legislativo y el judicial se conviertan en un freno para evitar los usos y abusos del poder ejecutivo. Desde el llamado espíritu de la transición hemos tenido la posibilidad de verlo en más de una ocasión. Ni la socialdemocracia cosmética ni el franquismo cultural de hoy y de siempre, por mucho que traten de adaptar su lenguaje a estos post-modernos tiempos, pueden afirmar lo contrario.
Pero, ¿ acaso alguien esperaba otra pauta de conducta ?. ¿ Acaso alguien esperaba que la extrema derecha española iba a retroceder en todo lo concerniente a la aplicación del principio de jurisdicción universal, o que el realismo institucional de la autodenominada socialdemocracia española iba a tomárselo en serio para algo más que para hacer propagandísticas declaraciones de principios ?. Las consecuencias, a partir de hoy, ahí están : de modelo y ejemplo a seguir en la lucha global por la rendición de cuentas en los crímenes cometidos por las dictaduras Chilena, Argentina, Guatemalteca, China, Ruandesa o del Sáhara occidental, entre otras, así como en los genocidios del Tibet perpetrados por la cúpula militar y política del partido comunista Chino, el caso couso, el unilateral ataque y homicidio de las fuerzas de seguridad israelies a parte de la tripulación de la Flotilla de la libertad o las torturas cometidas por soldados estadounidenses en Guantánamo, España pasa a ser modelo y ejemplo en la gestión de la impunidad en lo que atañe a la justicia retroactiva sobre crímenes de lesa humanidad.

Pero no se trata sólo de gestionar el silencio cómplice o la impunidad, sino también de impedir la investigación necesaria para poder aplicar el principio de jurisdicción universal desentrañando la verdad de lo sucedido; teniendo esto en cuenta, convendría reflexionar sobre lo siguiente : vivimos en tiempos en los que la última carta que le queda al capitalismo neoliberal para impedir la reflexión colectiva sobre las dramáticas consecuencias de su expansión planetaria es ni más ni menos que penalizar el activismo social en los espacios públicos así como cualquier conato de investigación académica que pueda erosionar los cimientos de su injusto pacto social. No hay indicio más claro de que el principio de jurisdicción universal no está libre de ser selectivamente instrumentalizado por gobiernos y estados que el manto de silencio que España sigue proyectando sobre las masacres civiles del Estado de Israel, sobre la unilateralidad de la política exterior estadounidense o sobre la corrupción, persecución y crímenes cometidos por la élite del partido comunista chino .
- ¿ Tendrá este criterio selectivo algo que ver con las múltiples dependencias e interdependencias - energética, militar, tecnológica y financiera - de las grandes familias del estado español con USA, Israel y China y por ende, de las mismas relaciones comerciales en la que éstas se fraguan ?. No es prudente, desde luego, en las rígidas pautas de conducta de la realpolitik, morder la mano de quien te da de comer, así como tampoco hablar de la mierda moral que el amo esconde bajo la alfombra. Los costos económicos, serían muy grandes, e incluso entre grandes familias existen grados de subalternidad.
Qué duda cabe de que bajo estas múltiples relaciones de dependencia e interdependencia en las que se encuentra el Estado español, buscar la salvación en la marca españa a golpe de marketing turístico-gastronómico, así como convertir las llamadas culturas locales en simples reclamos para provocar el efecto llamada a turistas ávidos de darse un baño de hispanidad de estómago para abajo, es poco menos que un chiste. Basta con investigar no muy profundamente la cantidad de recursos públicos destinados a la conservación de instituciones tan poco comunes y transparentes como la Confederación española de empresarios Españoles - CEOE -, así como los pingues recursos y privilegios fiscales, administrativos y educativos que las grandes familias del estado español siguen gestionando en beneficio de la Iglesia católica, así como el inmenso archipiélago de fundaciones y think-thanks de partidos políticos ya consolidados que se autofinancian con el erario estatal, así como el inmenso y desmesuradísimo gasto en mantener el conglomerado industrial-militar en España, para darse cuenta de que bajo la sonriente y folklórica imagen que la marca españa quiere proyectar hacia el exterior... no existe más que un miedo atroz a que los viejos pilares sobre los que se sostenía la ida de España como unidad de destino en lo universal salten en pedazos.



De momento, lo único que podemos decir es que la unidad de destino en lo universal del Reino de España, paradójicamente, no tiene otra forma de auto-afirmarse más que gestionando impunidades diversas que vulneran el principio de jurisdicción universal, en lo que se refiere a la exigencia de responsabilidades penales en el ámbito internacional, ni otra forma de auto-afirmarse que negando el derecho de libre-determinación, con todas sus consecuencias y grados, a su propia sociedad civil. Una sociedad civil linguística, cultural e historicamente diversa.
Mal punto de partida, sí, muy malo, para hablar de universalidad. Claro que, iluso de mí : me olvidaba de que bajo esta palabra, en el Reino de España, aún siguen escuchándose los no tan lejanos truenos de una violencia fraguada al calor de la espada, la cruz, el comercio y la - católica, eso sí - salvación del alma. A lo mejor resulta, quien sabe, que los tiempos no han cambiado tanto y lo único que ha cambiado son las caras, los trajes y, un poquito, el modo de explicarnos porqué seguimos teniendo la obligación de callar y no mover ni un dedo.