domingo, 30 de septiembre de 2012

" Nosotros decimos NO; epístola matutina a Núñez Feijoo".




Excelentísimo Don Núñez Feijoo :

A gran parte de la sociedad civil gallega nos cuesta seriamente entender cual es el fundamento teórico y práctico de su galleguismo. Con el paso del tiempo, y en materias muy diversas, empezando por la lengua, la cultura, la economía, la hipotética austeridad que ustedes aplican religiosamente obedeciendo a la ortodoxia monetarista y suicida de la troika – Banco central Europeo, Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea-, la educación, la cada vez más imperiosa reforma estatutaria – que sigue sin llevarse a cabo -, el hipotético respeto al medioambiente, la hipotética recuperación del medio rural, la sanidad, el urbanismo, la gestión eco-sostenible del territorio… etc, creo que deberíamos pasar revista a todas las mentiras, medias-verdades e imperdonables barbaridades que su equipo de marketing ha verbalizado a los ciudadanos en todo este tiempo. Vayamos por partes :

Prometió usted trabajar por la “unión de todos los gallegos” en torno a “una idea conjunta y compartida de nuestro país”. Prometió, tambien, “trabajar conjuntamente” a favor de la “cohesión social”.

Prometió usted trabajar por la “unión” de “todos los gallegos” en torno a “una idea conjunta y compartida de nuestro país”. Prometió, también, “trabajar conjuntamente” a favor de la “cohesión social”.

Usted sabe, todos sabemos, la distancia que media entre las promesas, la sinceridad en las intenciones y los resultados. Así que, a día de hoy, me temo que podemos concluir que no hubo ningún gobierno, en la historia democrática y desmemoriada de este país, que haya causado tanto conflicto con su política lingüística.

En lo que se refiere a las bases de su “decreto de plurilinguismo”, tiene usted bastantes opciones. Tuvo – y tiene – la oposición de la Real Academia gallega. Tuvo – y tiene – la oposición de sociolinguistas gallegos, españoles, europeos e internacionales que reclaman el cumplimiento de la Carta Europea de las lenguas regionales y minoritarias, redactada en el año 2001. Tuvo – y tiene – la oposición de todos aquellos sectores sociales y políticos que formaron parte del consenso lingüístico de mínimos alcanzados en el año 1983 para aprobar la Ley de Normalización lingüística. Su partido, por cierto, con un ex – ministro de Información y turismo en un estado totalitario a la cabeza, Don Manuel Fraga, formó parte de ese consenso de mínimos.

Además, diversas sentencias del tribunal constitucional, supremo y superiores, emitidas en respuesta a diferentes recursos contrarios a la normalización de las lenguas oficiales, también tuvieron, tienen – y tendrán – una clara oposición a su política lingüística, que atenta radicalmente contra el artículo 3.2 de la constitución española, y que define a la lengua gallega como un patrimonio cultural que tiene que ser objeto de especial respeto y protección. Atenta, radicalmente, también, contra el artículo número 5 del estatuto de autonomía que define el gallego como lengua propia de Galicia, y contra ese espíritu de consenso lingüístico del que el fallecido Don Manuel Fraga formó parte, y que consiste, explícitamente, en la “OBLIGACIÓN de favorecer un cambio de tendencia en la CONSIDERACIÓN SOCIAL DEL GALLEGO y su INCORPORACIÓN A NUEVAS ESFERAS DE LA VIDA SOCIAL”. Justo todo lo contrario del fundamento, práctica y resultado de su política lingüística que, por cierto, ya sabemos que no la redactó usted, sino el Club financiero de Vigo, antes de que hiciese presencia pública ante las cámaras.

Señor Núñez Feijoo : no tiene usted futuro como marioneta; éstas hablan con más estilo y convicción, incluso cuando saben que hay hilos que las están moviendo. Incluso cuando, como usted, sólo se limitan a obedecer.

El verdadero fundamento ético de estas normativas es la CONVIVENCIA, NO IMPOSICIÓN, señor Feijoo. Es, también, la necesidad de promover una positive action – acción positiva – para corregir una situación histórica de desigualdad y subalternidad con respecto al castellano. Lengua, el castellano, que yo amo y considero mía. Lengua en la que, además, me expreso y escribo. Lengua, por cierto, que es, filiativamente, mi lengua madre. O dicho de otro modo; afiliativamente soy castellano hablante-pensante. Afiliativamente aspiro a ser lo más políglota posible. Sucede, por supuesto, que en Galicia, el mero principio de realidad me obliga a reconocer que la legislación socio-lingüística vigente es rotunda y radicalmente injusta, inmoral e hipócrita, y la puesta en duda de sus fundamentos socio-linguísticos y legales obliga a reconocer, necesariamente, que es de una doble moral que superaría a cualquier persona con inteligencia y sensibilidad en todo el planeta.

Si se pretende insinuar que corregir una situación histórica y político-institucional de desigualdad implica imponer el monolinguismo en gallego, lo único que cabe responder es que tal interpretación es voluntariamente malintencionada y de mala fe, cuando no sembrada en una profunda ignorancia ética, socio-lingüística e histórica. Una ignorancia sembrada por ustedes mismos, a nivel autonómico y estatal, por sus medios de comunicación afines, por sus plumillas y comunicólogos que reclutan como supuestos periodistas, y por la inmensa red de producción de odio que ya hace tiempo está tejiendo su partido en toda España, a saber : La FAES, la CEOE, el Instituto de estudios estratégicos, la Conferencia episcopal, el Foro de la familia – blanca, heterosexual y cristiana, off course -, Galicia bilingüe, la Asociación para las víctimas del terrorismo y la Audiencia nacional. O, dicho de un modo sencillo : el brazo científico, económico, militar, espiritual, ideológico, socio-lingüístico y jurídico del totalitarismo fascistas re-constituído en España y modernizado con la interiorización plena de las irrefutables ortodoxias económicas y culturales del modelo de desarrollo anglosajón-neoliberal, hoy en día hegemónico a escala planetaria.

Su estrategia es clara, tanto a nivel autonómico como estatal : no hacer nada, absolutamente nada, a no ser gestionar político-administrativamente la cesión de la administración privada de sectores públicos, universales y necesarios como la sanidad, la educación, la vivienda y la comunicación, materializando un sistema social con ciudadanos de primera, de segunda y de tercera categoría… y profundizando en una exclusión social de múltiples ramificaciones en un alto porcentaje de la sociedad civil. No hacer nada, absolutamente nada, a no ser imitar mimeticamente los consejos técnicos de la troika en materia de política tributaria y crediticia, cortando de raíz el mantenimiento y la proliferación del pequeño negocio y las Pymes, así como la necesaria emergencia de un tejido industrial local con carga de trabajo suficiente para re-construir y habitar una célula rural progresivamente desertizada y abandonada. No hacer nada, absolutamente nada, a no ser reprimir-controlar violentamente, a nivel autonómico y estatal, los efectos sociales de su sádica política económica; ¿cómo? : recurriendo constantemente a las fuerzas de in-seguridad para invisibilizar las protestas – violentas o pacíficas – de un cada vez más numeroso porcentaje de la sociedad civil en paro y sin ningún tipo de seguridad legal y/o económica, visibilidad mediática o representación política efectiva.

Si su sueño, señor Feijoo, como el sueño de Mariano Rajoy, es una Galicia/España/Europa pacífica y harmónica, entonces me temo que no sólo camina hacia la dirección inversa, sino que también va a tener usted mucha guerra para rato. Si de verdad quería trabajar por la “unión”, la “cohesión social” y una “visión conjunta de país”, ha tomado usted el camino opuesto para ese objetivo. Sçolo hace falta ver la oferta comparativa que existe hoy, en gallego y castellano, en la TV público-privada, en la radio, en el cine, en los periódicos, en las aulas universitarias, en la publicidad, en el comercio, en la banca.. e incluso en las misas, para caer necesariamente en la cuenta de que en nuestro país conviven, sí, dos lenguas, pero de un modo profundamente asimétrico y en una cartografía social muy concreta, en la que los usos sociales en gallego están relegados habitualmente a la informalidad o al “guetto”.

Sólo un verdadero bárbaro, señor Feijoo, puede considerar que un individuo no tiene derecho a protestar por los fundamentos éticos de la lei positiva ni por las consecuencias sociales de un utilitarismo económico-financiero llevado al extremo. Sólo un verdadero bárbaro o un mecanical animal puede ignorar que un individuo no puede tener horizonte vital alguno cortando de raíz su sensibilidad ética-social o sexual, que un individuo no puede vivir sin ningún tipo de vínculo con su memoria o con la tierra que le suministra agua y alimentos, que un individuo no puede relacionarse plenamente sin la lengua y los imaginarios culturales que configuran la arquitectura mental y afectiva de su pensamiento e imaginación. Sólo un verdadero sádico al que se le niega el diagnóstico de locura clínica por el mero hecho de tener el poder y el consentimiento de una masa convencida, puede pensar eso, pues locura clínica y sadismo es, también, lo que sufren todas aquellas masas que han dejado hace tiempo de ser ciudadanos y dan consentimiento a esta barbarie institucionalizada.

Señor presidente, ¿se acuerda del plan general de normalización de la lengua gallega del año 2004?. Ese plan establecía, como mínimo, que el 50 % de las materias deberían impartirse en gallego, tanto en educación primaria como en secundaria, bachillerato y ciclos formativos. Esto era una hipotética garantía de que la lengua gallega comenzase a tener más presencia social. Pues bien, su decreto plurilingüe no contempla siquiera estos mínimos, y las bases en las que se dice inspirar son, precisamente, las bases de ese plan de normalización del año 2004. ¿Puede explicarme, entonces, porqué este mágico decreto se salta ese baremo mínimo y apela a una supuesta libertad de elección por parte de los padres de los niños?.

Recuerde : dijo usted en el punto número 4 de su compromiso ético – sic -, que trabajaría para la “recuperación, tanto en lo público como en lo privado, del sentido auténtico del derecho y de las leyes”. Responda, pues, a la siguiente pregunta :

-          ¿Reconoce la constitución española el derecho a que sean los padres los que escojan la lengua vehicular de enseñanza de sus hijos?

La respuesta sólo puede ser una : NO. El tribunal constitucional niega que los padres tengan derecho a escoger la lengua vehicular de enseñanza, y lo niega porque los asuntos relativos a la regulación jurídica de los usos lingüísticos es única y exclusivamente de los poderes públicos, los mismos que están obligados a restablecer la igualdad en esa materia, partiendo, claro está, de la obvia desigualdad, disfuncionalidad y asimetría en la convivencia socio-lingüística en España entre el Inglés, el castellano y el resto de las lenguas del Estado. Desigualdad y asimetría patente, no sólo en los usos lingüísticos, sino también en la oferta cultural en los medios de comunicación públicos, así como en las relaciones socio-laborales, empresariales y de género vigentes.

¿Cómo osa, pues, usted, hablar del sentido auténtico del derecho y las leyes?

Existen, como mínimo, seis verdades concretas que deberían hacer reflexionar, y mucho, al stablishment político-económico realmente existente. Seis verdades empíricamente demostrables que deberían obligar a un cambio radical de horizonte en los futuros modelos de desarrollo a escala glo-local : Un alto crecimiento del PIB, per se, en cualquier modo de producción capitalista en occidente – o fuera de occidente -, y en descuido de la evaluación de otras múltiples variables sociales y humanas, tuvo SIEMPRE como instrumento – político – y consecuencia – social – ertinente, lo siguiente :

1 – La privatización de los espacios físicos o de las técnicas contables de gestión en materia de sanidad, educación y vivienda. Privatización que siempre tiene como leitmotiv, no la captación de necesidades humanas radicales y su satisfacción, sino la captación de consumidores con aval económico susceptible de convertirse en lucro privado.

Dicho de otro modo : la conversión, material y simbólica, de un derecho público y universal en un negocio privado.

2 – El crecimiento inversamente proporcional de las desigualdades y exclusiones sociales de género, clase, etno-raciales, lingüísticas y culturales.

3- Un profundo impacto ecológico fruto de la falta de control y planificación en procesos industriales y modelos de transporte altamente contaminantes

4- Una renta per cápita que se estanca en proporción al aumento progresivo de los beneficios netos de las grandes empresas, fruto de la falta de mecanismos públicos de redistribución social del excedente económico privado.

5- El abandono y envejecimiento de la célula rural, y por ende, de la economía agraria y las tradicionales formas de convivencialidad y redes de solidaridad local.

6- La masificación progresivamente acelerada de la población en modelos de desarrollo hiper-urbanizados y ecológicamente insostenibles, además de estructuralmente incapaces de integrar socio-laboralmente a un alto porcentaje de la población.

Vistas así las cosas, señor presidente, tiene que entender, necesariamente, que lo que usted adjetica como galleguismo resistencialista es la necesaria protesta y empoderamiento social que reacciona enérgicamente contra su política simbólica, institucional y económica. Una política profundamente alienante y bárbara que está rompiendo con todos los puntos de encuentro y consensos simbólicos e institucionales que este país, históricamente, ha ido tejiendo con heroica y persistente laboriosidad de artesano. Una política que ha retrocedido, en muy poco tiempo, a épocas pre-constitucionales – es decir : fascistas – y que re-existe de nuevo para impedir, a toda costa, cualquier conato social de reforma y/o revolución democrático-institucional en todos los ámbitos de nuestro ser colectivo : lingüístico, cultural, económico y político.

El galleguismo resistencialista que usted teme es, en realidad, un galleguismo resiliente que está haciendo todo lo humanamente posible para responder y reconstruirse, desde individualidades y colectivos diversos, con la intención de soportar todo el sufrimiento social que usted está colaborando a producir. Los movimientos sociales di sinistra le podrán parecer, a día de hoy, un exabrupto outsider, pero serán, el día de mañana, de un sentido común civilizatorio, ético y moral irrenunciable.

Hoy, podrán ustedes estigmatizar, simbólica y penalmente, el activismo social serio, honesto y responsable. Mañana, no tenga la menor duda, la resolución de todos los problemas sociales relativos al impacto eco-sistémico, a la mediación de conflictos, a las políticas de género, al desarrollo local… y un largo etcétera, no será posible sin dejarse aconsejar por estos locos de hoy que serán los cuerdos  de mañana.

Mientras tanto, señor presidente, sólo me queda comunicarle lo evidente : su chulería y locura clínica ya ha causado demasiado daño. La insulsa estulticia y prepotencia de su camarada, en Madrid, también. Es tiempo, de una vez por todas, de echarlos de sus poltronas. Hai muchos muertos en este país que están más vivos en nuestra memoria que su contingente y prescindible presencia física.
                                           
                                                                        (2)

Pocos son, en verdad, por no decir ninguno, los motivos para seguir dándole la confianza y el consentimiento que se depositó en usted en el acto de investidura. A día de hoy, en mirada retrospectiva, y a pesar del ruralismo del que hacía gala en su tiempo, los gallegos observamos como las provincias de Lugo y Orense son las más afectadas por el continuo recorte de servicios en el rural; recorte que su gobierno está llevando a cabo y que, en su mayoría, según informes de los sindicatos, se materializan desde la misma consellería de educación.

Primero vino la polémica sobre el cierre de comedores escolares en ocho centros. Ahora, viene la clausura y cierre de pequeños colegios con menos de seis alumnos. Según el sindicato de trabajadores de la enseñanza de Galicia (STEG), si bien todavía quedan colegios rurales en las provincias atlánticas, en el interior, sin embargo, se han ido cerrando progresivamente. De seguir así, es probable que se produzca un verdadero desierto educativo en las provincias de Lugo y Orense. El demográfico, por supuesto, ya existe.

En los últimos cuatro años, informa Anzo Louzao, se perdieron un total de 30 o 40 escuelas rurales gallegas. La aplicación de modelos pedagógicos urbanos no tienen en cuenta las ventajas y peculiaridades de las escuelas rurales. En primer lugar, las familias menos favorecidas no correrían con el gasto en transporte y vivienda para sus hijos. En segundo lugar, el contacto con el entorno y un aire puro posibilitan un ambiente mucho más sano para docentes, profesores y alumnos. Lo que algunos gestores políticos consideran como un resto anacrónico del pasado, las pequeñas escuelas rurales, es muy posible que sea la tendencia de futuro, habida cuenta de las consecuencias socio-ecológicas del creciente proceso de hiper-urbanización que está expandiendo la globalización económica, descuidando por completo la conservación de los ecosistemas, las lenguas y las culturas locales, y también las formas de vida alternativas a las formas de vida urbanas que impone el gran mercado global conectado en redes urbanas.

En lo que se refiere a la pérdida de empleo autónomo, Don Núñez Feijoo, va a tener usted difícil ganar la confianza de los más de 35.000 trabajadores autónomos que, en el primer trimeste del 2010, tuvieron que cerrar sus negocios. La mayor parte de las asociaciones de trabajadores autónomos buscan la raíz de este fenómeno en la crisis que sigue viviendo la sociedad gallega en el mundo agrícola. A día de hoy, Galicia, es la segunda comunidad autónoma, detrás de La Rioja, en destrucción interanual de empleo autónomo. En la confederación de autónomos y profesionales de España -CAYPE- opinaban lo mismo : “Los autónomos españoles son el colectivo más perjudicado por la crisis. Desde Marzo de 2008, casi 223.000 autónomos han cesado su actividad, la mayoría víctimas de la morosidad”.

La aplicación de la ley de morosidad, bien es cierto, abre una puerta contra la lucha contra el impago. Aprobada en el Senado el pasado mes, la reforma de esta normativa de 2004 establece un plazo límite para pagar de 60 días para las empresas y 30 para el sector público. “Los trabajadores y empresas podrán trabajar con la seguridad que les proporciona el amparo de esta ley”, explica el presidente de CAYPE, Eliseo Calviño. "Con todo, llega tarde”.

Así pues, destrucción de empleo autónomo, pérdida de capacidad de consumo, con endeudamiento de las familias incluído... y brutal recorte de servicios en las zonas rurales de interior. Si sabemos leer bien estos datos, podemos concluir que su gestión es todo un atentado contra el derecho internacional al desarrollo educativo, económico y cultural de los pueblos, sobre todo en aquellas provincias caracterizadas por su poca o nula actividad industrial, como Orense y Lugo. Si ya teníamos serías dudas sobre en qué consistía su hipotético “galleguismo”, más dudas tenemos ahora sobre en qué consistía su “ruralismo”.

Es usted mera palabrería mediática. Declaraciones de principios que ocultan las consecuencias reales de una gestión que se puede calificar de colonial, si analizamos también las bases y presupuestos de su política lingüística y cultural.

Además, la despreocupación por las actividades de la incineradora de SOGAMA, evidencia que las cuestiones medioambientales son secundarias para su ejecutivo. Conviene decir, en primer lugar, que la cuarta parte de la basura que arde en España lo hace en el municipio coruñés de Cerceda, en donde la incineradora de SOGAMA lleva a cabo sus actividades. El medio millón de toneladas anuales incineradas convierte a Galicia en la comunidad autónoma que más incinera en relación con su número de habitantes. La segunda, en términos absolutos, después de Cataluña. Sin embargo, a día de hoy, a nuestra Xunta de Galicia no le salen las cuentas : siguen llegando, a la planta de cerceda, muchos más residuos de los que la incineradora es capaz de calcinar.

La oposición de los grupos ecologistas es tajante; las incineradoras producen furanos y dioxinas, “uno de los tóxicos químicos artificiales más potentes jamás estudiados”. Dicen, además, que “no existen niveles seguros de emisión para las dioxinas, son cancerígenas y pueden afectar al sistema inmune y al reproductor, así como alterar al desarrollo de los niños, ya que son disruptores hormonales”.

La combustión, además, produce CO2, el principal gas de efecto invernadero. Por si no fuera poco, gente afín a Greenpeace recalca que sólo han hablado de algunas de las 186 sustancias químicas que emiten las incineradoras. Un coctel químico explosivo

A la planta de SOGAMA siguen llegando demasiados residuos. Los últimos datos oficiales, que datan del 2007, hablan de una quema de 533.000 toneladas, pero a la planta llegaron casi 900.000. Lo que no quemaron sus hornos se depositó en el vertedero de Areosa. Además, lo que pasa por la incineradora vuelve al vertedero en forma de cenizas y escorias no menos contaminantes. Es lo que ocurre con casi el 20 por ciento de lo que se quema en Cerceda.

Señor presidente, si ojeamos un mapa peninsular y situamos el emplazamiento geográfico de las 10 plantas incineradoras existentes, y si observamos los datos referentes a la cantidad de residuos reciclados -en miles de toneladas- por las mismas, veremos que las 469.000 toneladas incineradas en Cerceda destacan sobre las 329 de Sant adria del Besós, en Cataluña, y sobre las 323 de Son Reus, en Baleares. En total, entre las 10 incineradoras de la península, en el año 2006, se llegaron a quemar 1.676.000 toneladas.

Frente a estos datos, Greenpeace aboga por la renuncia a las plantas incineradoras. Desde luego, ya me esperaba que iba a surgir la clásica guerra de datos e interpretaciones entre los informes de grupos ecologistas… y los informes que pretenden convencernos de la posible racionalidad ecológica -o posible funcionalidad económica- de las incineradoras. Para muestra, un botón : mientras que Manuel Bao, ingeniero físico, afirma que se han hecho suficientes estudios en la zona de Cerceda para concluir que no han aparecido las peligrosas dioxinas en el entorno, Julio Barea, de Greenpeace, concluye que el nivel de dioxinas triplica los valores límite del umbral de emisiones de dióxido de carbono… y casi duplica los de óxidos de nitrógeno que marca el protocolo internacional.

A la luz del conflicto y de los datos, señor presidente, me gustaría que contestase a las siguientes preguntas ante la opinión pública, si es que tal opinión existe, después de la reciente privatización de la RTVG que usted ha llevado a cabo hace unos días :

1- ¿Qué modelo de desarrollo rural-urbano propone usted para Galicia?

2- ¿Qué estructura institucional propone usted para el desarrollo educativo en Galicia?

3- ¿Qué modelo de tratamiento de residuos urbanos propone usted para Galicia?

4- ¿Qué modelo de desarrollo agrícola propone usted para Galicia?

En definitiva, ¿qué es lo que usted entiende por desarrollo en el plano linguístico, cultural,  político, social, económico, sanitario, educativo.. etc?

Cabría preguntarse, por supuesto, si estas tres preguntas tienen algún tipo de interés para usted. A pesar de todo, la tengan o no, son preguntas necesarias, y tiene la obligación moral de responderlas.

   

lunes, 24 de septiembre de 2012

Un nuevo lenguaje - para un nuevo sujeto




No creo en la razón de las víctimas. Tampoco en la razón de los héroes. No les confiero, a ambas, ninguna clase de superioridad ética o moral inapelable. Por supuesto, la persona o colectivo que trata de dotarse de la misma, resucitanto tanto a la razón de las víctimas como a la razón de los heroes, no tiene en absoluto mi consentimiento.







Cabría preguntarse si a las víctimas o a los heroes les gustaría ser recordados como tales, o incluso si se concebían a sí mismos de ese modo. No hace falta ningún ritual laico para creer o no creer –sic- en la razón de las víctimas o de los heroes, y tampoco hace falta creer en algún sentido subyacente en la misma. Lo que sí creo es que habría que averiguar la pasión/motivación que los movía, en qué sistema de valores personales anclaban esa pasión, qué grado de veracidad o solidez epistemológica, tienen, a día de hoy, sus ideas, y que es lo que podemos reactualizar de todo ese conjunto para proyectarnos colectivamente hacia el futuro. Más adelante, quien sabe, podríamos atrevernos a reflexionar sobre el grado de compromiso que estaríamos dispuestos a asumir en la defensa de esos valores, y también, si, contrastar la distancia que existe entre el mito y la realidad. Entre la absurda santificación laica de la persona y la persona en sí misma.

Víctimas y héroes; a veces el relato histórico se asemeja mucho a una representación teatral en la que cada personaje tiene su lugar perfectamente definido y no hubiese ni un gramo de incerteza o duda reflexiva al final del cuento. A un lado, nuestras víctimas – y por supuesto, también, nuestros heroes, que muchas veces coinciden con las víctimas, como en un juego de matrioskas rusas-. Al otro lado, sus víctimas – y por supuesto, también sus heroes, que muchas veces coinciden con sus víctimas-; bajo esta lógica de representación parece oscilar el debate –por llamarlo de algún modo y evitar palabras malsonantes – sobre la susodicha memoria histórica en los medios de comunicación en España, plagados de de charlatanes que convierten en verdad revelada sus prejuicios ideológicos, y de productores de odio que creen más en su intelectualizada ignorancia que en el honesto rigor metodológico de los historiadores que merecen la denominación de tales







La clase política, todo hay que decirlo, ya hace mucho tiempo que ha aparcado el debate, pues afrontarlo llevaría, necesariamente, a un indudable robustecimiento de la conciencia moral de la sociedad civil; no interesa un pueblo con memoria colectiva, desde luego. No interesa que se discuta sobre la verdad del antes, el ahora y el posible qué-hacer en el futuro. Lo que sucede en España es un síntoma local de lo que sucede ya hace mucho tiempo a escala planetaria con la hegemonía del capitalismo ultra-liberal : la paralización y la destrucción sistemática de cualquier sentido de comunidad, y por ende, de cualquier memoria colectiva que no reproduzca los esquemas antropológicos e históricos de los grandes estados-nación :






1 – La falsa universalidad de sus identidades culturales oficiales

2- La falsa igualdad y libertad que prometen, de palabra, sus constituciones, y administran, supuestamente, sus colosales, laberínticas e inútiles burocracias.

3- La falsa equidad y el falso interés general de su política fiscal-económica.

4 – La falsa universalidad de su modelo de desarrollo y progreso : el sistema de libre mercado como camino único y la ciencia empírico positiva como único paradigma.



El 10 de Septiembre de 2012, el diario El País publicaba un artículo conjunto firmado por Valery Giscard, ex - presidente de Francia, Michaelangelo Baracchi, presidente de Atomium Culture : Platform for European excellence, y Felipe González, ex – presidente de España. Este artículo, titulado Por una conciencia Europea, más que a un artículo, se asemeja a un recetario laico de milagros científicos para que Lady Europa levante cabeza frente a la dramática situación que le espera, con la favelización constante de sus ciudades, su racista política migratoria, el desempleo masivo creciente y las tensiones etno-raciales borboteando aquí y allá constantemente.







Antes de la receta, por supuesto, hai que hacer un poco de marketing emocional y afirmar, sin interrogante previo, que :







A – “Europa es la cuna de la democracia”

Se omiten, así, siglos de dominación colonial y barbarie, quiérase moderna o pre-moderna, en Europa. Se omite, también, el culo de la reluciente cara de la democracia Griega – esclavismo, odio étnico, miseria, racismo – que le sirve de inspiración. Se omiten, también, como no, las relaciones coloniales materializadas bajo estructuras formalmente democráticas.







B- “Europa presenció el nacimiento y la instauración del imperio de la ley, basado en el derecho Romano”.

O sea, el imperio de la ley… de la Roma Imperial. El estado de derecho imperial.






C- “A Europa le debemos el nacimiento y el desarrollo de las ideas de la ilustración que sentaron las bases para las dos grandes revoluciones de este siglo : el nacimiento del liberalismo y el nacimiento de la ciencia empírica que, con sus descubrimientos (sic), preparó el terreno para la Rev.industrial


Al parecer, los ideales de la ilustración sólo entroncan con el liberalismo político, y la reflexión científica sólo existe desde que apareció la madre que Dio a luz al liberalismo político : la ilustración. La misma ilustración que convivió con la dominación patriarcal, de clase y racial-colonial en el mismo proceso de cristalización y consolidación institucional de los estados-nación europeos. La misma ciencia empírica que, con sus descubrimientos – como si fuesen los descubrimientos científicos en sí mismos, y no los procesos socio-económicos, el factor más determinante en la cristalización de la rev industrial - , puso las bases, dice el artículo, para la posterior evolución de la organización del trabajo más inhumana de la historia de la humanidad.






Por supuesto, para ponerle la guinda al pastel, por revolución haremos referencia a todo lo que pasó por la cabeza de los filósofos ilustrados y del liberalismo político, omitiendo toda la historiografía del socialismo moderno y del pensamiento contra-hegemónico – fermentado dentro o fuera de Europa- que ponga en duda, teórica, práctica y epistemológicamente la absoluta parcialidad de estos prepotentes loros de la imparcialidad absoluta. La tan ciega y testaruda imparcialidad colonial implícita en la siguiente fórmula, a saber : Ilustración + liberalismo + positivismo científico = Revolución industrial = progreso infinito = futuro necesario e/o único horizonte humano posible.







Pero, dejando de lado todo este cúmulo de absurdos exabruptos lógicos, típicos del pensamiento único y el oportunismo más sonrojante, cabría aclarar que la intención de Giscard y González no era, ni mucho menos, tomarse en serio el fundamento de sus profecías laicas. No hay mejor muestra de ello que el siguiente párrafo :


  • Cada uno de estos factores, enumerados sin orden cronológico (…)merecería una relfexión más profunda (acabáramos!). Pero lo que más útil (¡con el santo utilitarismo hemos topado, amigo Sancho!) resulta hoy es mencionarlos todos juntos (¡cuanto rigor histórico – sic - tienen nuestros auto-denominados socialistas!) para recordar que no pertenecen sólo al pasado (colonial, cabría añadir)sino que están presentes como rasgos fundamentales (…) de la Europa de hoy”.
Así pues, no se hable más. Isidoro calzas largas, apostol y patriarca del socialismo español, admite abrir la boca y escribir sin rigor historiográfico y sin reflexión previa. Y todo esto, off course, por un motivo fundamental de peso : porque es útil para la perpetuación de lo que él llama los rasgos fundamentales –escogidos al azar y sin criterio cronológico- de la Europa de hoy. Recordémoslos :Ilustración + liberalismo + positivismo científico = Revolución industrial = progreso infinito = futuro necesario e/o único horizonte humano posible.

Hai muchas víctimas humanas en el proceso histórico que materializó la supuesta lógica irrefutable de esta fórmula, pero no se trata de convertirlas en heroes, pues construyendo monumentos conmemorativos y museos no conseguiremos nada. Quizás, lo más honesto y constructivo que podamos hacer es cambiar los puntos y finales en interrogantes para empezar a pensar mientras caminamos, ahora que ya somos conscientes de la trampa histórica que se esconde bajo el lenguaje y la ciencia colonial : ¿Qué –nueva- ilustración?. ¿Qué –nuevo- liberalismo?. ¿Qué –nueva- ciencia social?. ¿Qué –clase- de progreso?, en resumen, ¿qué semilla moral, política y estética queremos para una “nueva humanidad” o, como mínimo, para una nueva concepción del humanismo?.





Son preguntas con respuesta abierta : ¿Caminamos?. Si la respuesta es afirmativa, necesitamos, urgentemente, un nuevo lenguaje para un nuevo sujeto.


lunes, 9 de julio de 2012

La vida como juego



"Prohibido jugar con nuestras vidas". Así reza un grafittie en color negro en el centro de Mieres, a cuatro km. de Figaredo, una pequeña localidad emplazada geográficamente justo al lado de una serie de pequeñas montañas de cumbre suave que se levantan desde la cuenca del río Caudal. Hace apenas una semana, policías antidisturbios tuvieron que rodear a las mujeres de las familias mineras que se desplazaron a la capital del Estado para llamar la atención de la debilísima situación vital y existencial que implicaría la desaparición de la profesión de sus maridos. El malestar y el miedo, incluso la ira, va tejiendo redes más allá de las fronteras político-administrativas, como ilustran las imágenes que muestran a los mineros asturianos y leoneses afirmando su voluntad de persistir juntos en la demanda de alternativas. Resistir y atrincherarse dentro de los pozos mineros y contra las fuerzas de seguridad estatales que recrudecen progresivamente su violencia sin disimulo, con la única intención de conservar una profesión, un modo de vida anacronizado por la velocísima apisonadora de la modernización permanente de un capitalismo desregulado y sin freno, o bien exigir alternativas a un modelo de producción energética obsoleto, parecen las únicas pautas de conducta posibles para el colectivo minero.


Las declaraciones desesperadas de un hombre de mediana edad insinuando que la profesión de minero sea conservada con el mismo afán con el que la autonomía asturiana se afana en conservar a los urogallos, pueden parecer cómicas, pero de una comicidad que roza el absurdo y, al mismo tiempo, la seriedad, en su intención significativa: Ya que no sabemos qué demonios nos deparará el futuro inmediato, por lo menos que conviertan nuestra profesión en una pieza de museo para, como mínimo, tener el derecho a seguir sobreviviendo.

El miedo, la incertidumbre y la necesidad no entienden de futurología ni de eternas promesas de desarrollo industrialista que llevarán a la humanidad rumbo a un feliz El Dorado. Cuando tener que trabajar la tierrao arañarla es algo menos romántico que pintarla o contemplarla, y cuando es la única manera de llevar la comida a la mesa, lo mínimo que se debería hacer es empatizar con la situación de quien es desposeído de ella o molestarse en ofrecer alternativas ante la inminencia de un mundo que pide a gritos un nuevo modelo de producción energética. Nada de esto les es ofrecido al colectivo minero, y nada de esto les fue ofrecido, más allá de mediático-políticas declaraciones de principios, por los tres últimos jefes de Estado y la clase sindical que firmó fondos europeos de desarrollo con la supuesta intención de diseñar nuevas opciones productivas. La reacción violenta, radicalmente violenta, de cierto colectivo minero, siendo estéril, como mínimo, debería ser comprendida en su motivación y circunstancia.

Cuando pregunto informalmente sobre la situación a taxistas, gente de a pie, incluso periodistas y fotógrafos, casi todos conciben la lucha del colectivo minero como una causa perdida, un anacronismo que habría que superar rindiéndose ante la lógica economicista que impulsa a la mundialización del capitalismo financiero. Nadie interroga -ni tiene intención de hacerlo- sobre el destino de los fondos gestionados vía UE entre el ministerio de Industria y la comunidad autónoma de Asturias ni menciona el acuerdo firmado hace un año entre el mismo ministerio y los sindicatos. Todos, una gran mayoría, cargan -justificadamente- su malestar contra unos sindicatos que negocian prejubilaciones de oro a costa del futuro laboral de sus hijos, de la desestructuración progresiva del tejido productivo local y de la falta de diseños alternativos al modelo clásico de producción petro-carbonera.

Muchos, además, ignoran los 600 muertos que, desde el año 1889, en el Valle de Turón, dejaron sus vidas bajo la tierra. Allí, precisamente, en Turón, se levantan las placas conmemorativas que recuerdan a los miles de muertos en las primeras industrias mineras del fin de siecle. Allí, precisamente, en Turón, la lógica del cálculo contable y de la modernización queda en entredicho cuando la memoria recuerda sus costos humanos.

El 90% de la conflictividad se concentra, en Asturias, en el mismo lugar en el que, histórica y geográficamente, se situaron los viejos pozos mineros: en las cuencas del río Caudal y del Nalón. Las imágenes son bastante gráficas: tanto la ira de las mujeres de los mineros reclamando desesperadamente atención al senado Madrileño como las recientes batallas campales de los mineros escondidos en los montes cercanos a las cuencas, encerrándose por voluntad propia en el interior de los pozos y cortando el tráfico de las autovías al mismo tiempo que responden a las fuerzas de seguridad con piedras y pirotecnia, son síntomas de una conflictividad social en cadena cuya enfermedad sólo tiene una causa: la radical ineficacia, inutilidad e incapacidad de anticipación de un sistema sindical y político-administrativo caduco que garantiza sobresueldos injustificables a cientos de miles de funcionarios cuyo cometido es, sencillamente, redactar normativas, hacer discursos y llenar papeles cargados de declaraciones de principios.

La sociología y la antropología aplicada, desde luego, no es tenida muy en cuenta por una clase político-funcionarial incapaz de prescindir de ideologismos tirando al cubo de la basura los sueños de -su- razón para diseñar soluciones concretas en base a la investigación previa del entorno socio-ecológico concreto. Y sin embargo, a día de hoy, quiera reconocerse o no, -y hace falta decir esto alto y claro, sin miedo- cualquier decisión política que no tenga fundamento ético y científico honesto implica, directamente, el eterno retorno de la voluntad de dominación bajo formas y discursos diferentes.


La conflictividad y la violencia en los pozos mineros, no sólo en Asturias, hay que situarla en un marco temporal y geográfico más amplio, pues no es sólo en Asturias, ni en España, sino también en el resto de Europa, en donde se manifestó y si manifiesta como parte de la intra-historia colectiva de la humanidad. Precisamente, esa "humanidad" que la primera episteme liberal eurocéntrica negó en la cristalización de los primeros estados modernos y en su pacto social implícito. Un pacto social en el que la mujer, el negro, el campesino -el otro, en resumidas cuentas- y el trabajador fabril de las primeras ciudades industriales no eran más qué no sujetos para el discurso político y la lógica contable de una civilización que sólo valora al otro en tanto que instrumento y no en tanto que sujeto con derecho a derechos, independientemente de las singularidades y diferencias sociológicas y antropológicas que construyen dinámicamente su identidad.


Europa, o lo que quiera entenderse como tal, también sufre de desmemoria allí donde recordar desentierra la voz de las víctimas del "progreso", así como de memoria selectiva allí donde recordar no es otra cosa que acomodar el relato histórico al sentido común dominante que se impone en el presente como un indolente pragmatismo en el que el dolor humano termina siempre por invisibilizarse. Todo en aras de la gobernabilidad de nuestro perfecto e inmaculado modelo de democracia y desarrollo. 


Con la memoria sucede lo mismo que con el deseo: detesta la neutralidad. Es más, va en su naturaleza el no serlo.Por eso, la memoria del 34 que reivindican los mineros españoles, pudiendo ser considerada razonablemente como un anacronismo, tiene un profundo sentido sociológico: la voluntad por recuperar un sentimiento y una experiencia colectiva de solidaridad ya olvidada en la memoria local. Por eso, precisamente por eso, también la memoria de las luchas mineras del 62 es una memoria reivindicada por aquellos mineros que se encuentran en un point of no return, o sea, entre la posibilidad de escoger tres males diferentes: o bien sobrevivir sin alternativa previamente diseñada en los pozos mineros, hasta la muerte de su profesión y la obsolescencia del actual modelo energético; o bien confiar en una futura modernización en las economías mineras locales que no tendrá en cuenta su situación de debilidad y desarraigo vital, o bien, simplemente… resistir violentamente y a la desesperada.

Las tres posibilidades las intuye bien el colectivo minero, y las tres se inspiran, por supuesto, en la respuesta anónima del graffitie que anteayer vi en la villa de Mieres, camino a Figaredo:

Prohibido jugar con nuestras vidas.

jueves, 1 de marzo de 2012

La barbarie incesante



España redobla su compromiso con el escudo antimisiles : El gobierno negocia con EE.UU la incorporación de fragatas españolas de última generación”. Así, con estas palabras, y con una foto en portada de la fragata “Álvaro de Bazán”, salía el diario ABC a los kioskos y librerías de España. Justo encima de este titular, en letra amarilla y en cursiva, la declaración de intenciones de este compromiso estaba más que clara : “Retorno al atlantismo”.



Si ustedes abren el periódico por la página 28, se encontrarán con el siguiente encabezamiento : “España negocia la participación de las Fragatas F-100 en el escudo antimisiles”. El tono del artículo, todo hay que decirlo, es meramente informativo, y no está adobado con retórica triunfalista. De todos modos, lo que llama la atención de este artículo, es lo siguiente, que reza justo por debajo del titular :




-“De fructificar el acuerdo con EE.UU se modificará el “software” –o sea, el soporte lógico del sistema informático- de los buques para tomar parte en este proyecto de seguridad de la OTAN”.

Dos expresiones son las que me llaman la atención;  la primera, relativa a la modificación del software de los buques. Un dato que me lleva a intuir, no sé si acertadamente, que lo que se pretende es unificar el sistema de seguridad Euro-Norteamericano a través de la unificación de los sistemas electrónicos que lo activan. La otra expresión, es la siguiente, el llamado proyecto de seguridad de la OTAN. Proyecto que, si hacemos un ejercicio de memoria histórica, fue consultado en referéndum a la sociedad civil española. Eso sí, con carácter estrictamente consultivo, no vinculante, no vaya a ser que los ciudadanos cometiesen la imprudencia de votar todo lo contrario a lo que el PSOE, por aquel entonces, y arrepintiéndose de su famoso “Otan, de entrada, NO”, pregonó con ferviente vehemencia a posteriori.


Después de leer atenta y pausadamente el artículo, personalmente, he llegado a una serie de conclusiones, a saber : 

1-La voluntad de los Estados Unidos por integrar a toda Europa en su espacio geo-estratégico, es manifiesta. El pacto implícito en el susodicho proyecto de seguridad es, creo yo, muy claro : nosotros, por nuestra parte, ponemos la electrónica y la tecnología militar y os servimos en bandeja al futuro enemigo al que tendríamos que temer y de quien os tendríamos que defender, vosotros, por vuestra parte, renunciais a vuestra soberanía formal como estados y aceptais las reglas del juego económico, explícitas e implícitas, en la mundialización del sistema liberal-capitalista anglosajón.

2-El sistema electrónico y tecnológico del espacio Euro-norteamericano, asi como la financiación público-privada necesaria para reproducirlo, necesita de la convergencia y cooperación entre el ente estatal, el mercado y las universidades. O, dicho de otro modo, el trinomio Estado-Economía-universidad, a la hora de mantener y reproducir un proyecto de seguridad que, explícita e implícitamente, aspira a mantener el control y reprimir violentamente todo tipo de disidencia anti-sistémica, es evidente.


Esto no quiere decir, a mi modo de ver, que haya que huir de las instituciones estatales para que la sociedad civil se empodere políticamente, que haya que caer en una ingenua crítica romántica a la ciencia moderna, o que, al mismo tiempo, se caiga también en esa otra moda romántica y neo-hippie que confunde la ciencia económica con el economicismo. O dicho de otro modo : que estar fuera de las instituciones no nos hace más puros y castos, y estar dentro de las instituciones no nos convierte necesariamente en demonios, que el querer comprender la realidad desde un honesto racionalismo crítico no implica caer en abstracciones totalizadoras, y que las ciencias, sociales y naturales, como todo producto humano, demasiado humano, pueden, y de hecho, son, susceptibles de ser utilizadas como instrumento de dominación.

Una muestra de la veracidad empírica de la primera conclusión es el hecho de que los cinco destructores estadounidenses que se encuentran en la base naval de Rota, en Cádiz, esto es, el Arleigh Burke, el USS Ross, el USS Donald Cook, el USS Porter y el USS Carney, cuentan con el sistema de combate AEGIS para seguimiento de misiles balísticos : exactamente el mismo que emplean los destructores norteamericanos. Además, según las fuentes militares de las que se ha servido el autor de este artículo, tan solo es necesario un cambio en el software de los buques para poder “integrarlos” en el sistema de defensa anti-misil de la OTAN.

Otra muestra de la veracidad empírica de la primera conclusión que me gustaría ofrecer es la siguiente : El 20-21 de Mayo tendrá lugar la llamada “Cumbre de Chicago”, cumbre ésta a la que asistirá, por cierto, Mariano Rajoy, y en la que para entonces se habrá tomado una decisión sobre la participación de las fragatas Españolas en el escudo anti-misiles diseñado por Estados Unidos, así como sobre la utilización de la base de Rota por la armada estadounidense. Además, en declaraciones recientes, el secretario de la US NAVY, Ray Mabus, recordó que las fuerzas navales de ambos países “comparten una interoperabilidad considerable”.

Para concluir, es necesario recordar en qué consiste la “iniciativa Smart Defence”, que no es otra cosa que el objetivo de que los 28 países de la OTAN busquen fórmulas para compartir gastos y minimizar el impacto de los recortes presupuestarios en defensa. No deja de ser dramático, todo hay que decirlo, que los Estados, los mercados y las universidades elaboren, conjuntamente, con una rapidez que quita el hipo, estrategias cooperativas para seguir manteniendo y reproduciendo la llamada “economía de guerra en tiempos de paz”, incluso en momentos como el actual, cuando ya existe un consenso más o menos amplio sobre el carácter sistémico, estructural, de las crisis del capitalismo.

Quizás, quien sabe, esta expresión que hace referencia a la re-existencia permanente de la llamada economía de guerra en tiempos de paz -así como la constatación empírica del carácter estructural, permanente, de las crisis del capitalismo- debiera ser modificada por la siguiente, que propongo a continuación y que, espero, les haga reflexionar : “Economía de guerra en tiempos de crisis perpetua”.

Por mucho que nos duela reconocerlo, creo que tendríamos que reconocer :

1-Que la economía de guerra -así como su justificación bajo retórica “legal”- es al capitalismo, como modo de producción, lo que el H2o es para el agua. O dicho de otro modo : que su configuración socio-económica no puede persistir si no es a través de la violencia legalmente justificada por su configuración socio-política : el estado moderno.

2-Que la crisis civilizacional, el modus vivendi, por así decirlo, del capitalismo, ha sido, es y será algo consubstancial al mismo. No es que las crisis lleguen, es que en crisis, con la persistencia civilizacional del modus vivendi que universaliza el capitalismo, hemos estado siempre.



Cambiando de tema, creo que sería conveniente consultar los documentos del Instituto español de estudios estratégicos, ligado al ministerio de defensa, para familiarizarnos con el tipo de lenguaje y códigos que el conglomerado industrial-militar, en España, reproduce y transmite. En el fondo, yo creo, es exactamente el mismo lenguaje y los mismos códigos que en el resto del mundo, por mucho que se expresen en las lenguas nacionales. Si esto no nos convence de que el colonialismo -o neo-colonialismo, a su gusto- como dominación de todo tipo, sea social, económica, tecnológica, lingüística, cultural, política, racial, sexual, ideológica… etc, independientemente de la intensidad y de la expresión concreta que pueda tener en cada geografía del planeta, es consubstancial al capitalismo, y de que esta dominación no es sólo externa al sujeto, sino también mental y afectiva, interna, no sé qué más puedo hacer por mi parte.


Como futuro objeto de deseo geo-estratégico y, por lo tanto, como futura nueva amenaza de occidente, Irán tiene todos los boletos para hacerse con el papel del nuevo malo de la película, sobre todo si persiste en no ceder y remarcar su soberanía nuclear. Desde aquí, en el ecosistema mediático-político de occidente, me resulta imposible hacer visibles a las voces que, seguramente, en la sociedad civil de Irán, se oponen, no sólo al programa nuclear de la tecnocracia estatal de su país, sino también a la energía nuclear en sí misma, cuya producción no viene motivada por la demanda de consumo de la sociedad civil, sino por la voluntad de dominación geo-estratégica, tanto en esa geografía que denominamos abstracta y generalmente como occidente, como en el resto. Y digo que me resulta imposible, sobre todo, por mi desconocimiento total del árabe, otro término abstracto y general para designar a un macro-sistema lingüístico que integra a muchas otras.






La voluntad de dominación imperial, persiste, y la participación de nuestras mal llamadas democracias modernas, o, al menos, de buena parte de su élite de tecnócratas y políticos profesionales, es manifiesta. La pregunta que, colectivamente, y a efectos prácticos, deberíamos formularnos, yo creo, es la siguiente :

¿Qué capacidad de influencia tiene la sociedad civil para frenar esta brutal escalada de dominación geo-estratégica con la tecnología militar y la energía nuclear como instrumento de chantaje y amenaza mutua entre estados?. ¿Cómo enfrentarnos a esta espiral constante de producción de odio y terror mutuo?.

Espero que mi silencio ante estas preguntas sean el principio de un debate necesario.