“España redobla su compromiso con el escudo antimisiles : El gobierno negocia con EE.UU la incorporación de fragatas españolas de última generación”. Así, con estas palabras, y con una foto en portada de la fragata “Álvaro de Bazán”, salía el diario ABC a los kioskos y librerías de España. Justo encima de este titular, en letra amarilla y en cursiva, la declaración de intenciones de este compromiso estaba más que clara : “Retorno al atlantismo”.
Si ustedes abren el periódico por la página 28, se encontrarán con el siguiente encabezamiento : “España negocia la participación de las Fragatas F-100 en el escudo antimisiles”. El tono del artículo, todo hay que decirlo, es meramente informativo, y no está adobado con retórica triunfalista. De todos modos, lo que llama la atención de este artículo, es lo siguiente, que reza justo por debajo del titular :
-“De fructificar el acuerdo con EE.UU se modificará el “software” –o sea, el soporte lógico del sistema informático- de los buques para tomar parte en este proyecto de seguridad de la OTAN”.
Dos expresiones son las que me llaman la atención; la primera, relativa a la modificación del software de los buques. Un dato que me lleva a intuir, no sé si acertadamente, que lo que se pretende es unificar el sistema de seguridad Euro-Norteamericano a través de la unificación de los sistemas electrónicos que lo activan. La otra expresión, es la siguiente, el llamado proyecto de seguridad de la OTAN. Proyecto que, si hacemos un ejercicio de memoria histórica, fue consultado en referéndum a la sociedad civil española. Eso sí, con carácter estrictamente consultivo, no vinculante, no vaya a ser que los ciudadanos cometiesen la imprudencia de votar todo lo contrario a lo que el PSOE, por aquel entonces, y arrepintiéndose de su famoso “Otan, de entrada, NO”, pregonó con ferviente vehemencia a posteriori.
Después de leer atenta y pausadamente el artículo, personalmente, he llegado a una serie de conclusiones, a saber :
1-La voluntad de los Estados Unidos por integrar a toda Europa en su espacio geo-estratégico, es manifiesta. El pacto implícito en el susodicho proyecto de seguridad es, creo yo, muy claro : nosotros, por nuestra parte, ponemos la electrónica y la tecnología militar y os servimos en bandeja al futuro enemigo al que tendríamos que temer y de quien os tendríamos que defender, vosotros, por vuestra parte, renunciais a vuestra soberanía formal como estados y aceptais las reglas del juego económico, explícitas e implícitas, en la mundialización del sistema liberal-capitalista anglosajón.
2-El sistema electrónico y tecnológico del espacio Euro-norteamericano, asi como la financiación público-privada necesaria para reproducirlo, necesita de la convergencia y cooperación entre el ente estatal, el mercado y las universidades. O, dicho de otro modo, el trinomio Estado-Economía-universidad, a la hora de mantener y reproducir un proyecto de seguridad que, explícita e implícitamente, aspira a mantener el control y reprimir violentamente todo tipo de disidencia anti-sistémica, es evidente.
Esto no quiere decir, a mi modo de ver, que haya que huir de las instituciones estatales para que la sociedad civil se empodere políticamente, que haya que caer en una ingenua crítica romántica a la ciencia moderna, o que, al mismo tiempo, se caiga también en esa otra moda romántica y neo-hippie que confunde la ciencia económica con el economicismo. O dicho de otro modo : que estar fuera de las instituciones no nos hace más puros y castos, y estar dentro de las instituciones no nos convierte necesariamente en demonios, que el querer comprender la realidad desde un honesto racionalismo crítico no implica caer en abstracciones totalizadoras, y que las ciencias, sociales y naturales, como todo producto humano, demasiado humano, pueden, y de hecho, son, susceptibles de ser utilizadas como instrumento de dominación.
Una muestra de la veracidad empírica de la primera conclusión es el hecho de que los cinco destructores estadounidenses que se encuentran en la base naval de Rota, en Cádiz, esto es, el Arleigh Burke, el USS Ross, el USS Donald Cook, el USS Porter y el USS Carney, cuentan con el sistema de combate AEGIS para seguimiento de misiles balísticos : exactamente el mismo que emplean los destructores norteamericanos. Además, según las fuentes militares de las que se ha servido el autor de este artículo, tan solo es necesario un cambio en el software de los buques para poder “integrarlos” en el sistema de defensa anti-misil de la OTAN.
Otra muestra de la veracidad empírica de la primera conclusión que me gustaría ofrecer es la siguiente : El 20-21 de Mayo tendrá lugar la llamada “Cumbre de Chicago”, cumbre ésta a la que asistirá, por cierto, Mariano Rajoy, y en la que para entonces se habrá tomado una decisión sobre la participación de las fragatas Españolas en el escudo anti-misiles diseñado por Estados Unidos, así como sobre la utilización de la base de Rota por la armada estadounidense. Además, en declaraciones recientes, el secretario de la US NAVY, Ray Mabus, recordó que las fuerzas navales de ambos países “comparten una interoperabilidad considerable”.
Para concluir, es necesario recordar en qué consiste la “iniciativa Smart Defence”, que no es otra cosa que el objetivo de que los 28 países de la OTAN busquen fórmulas para compartir gastos y minimizar el impacto de los recortes presupuestarios en defensa. No deja de ser dramático, todo hay que decirlo, que los Estados, los mercados y las universidades elaboren, conjuntamente, con una rapidez que quita el hipo, estrategias cooperativas para seguir manteniendo y reproduciendo la llamada “economía de guerra en tiempos de paz”, incluso en momentos como el actual, cuando ya existe un consenso más o menos amplio sobre el carácter sistémico, estructural, de las crisis del capitalismo.
Quizás, quien sabe, esta expresión que hace referencia a la re-existencia permanente de la llamada economía de guerra en tiempos de paz -así como la constatación empírica del carácter estructural, permanente, de las crisis del capitalismo- debiera ser modificada por la siguiente, que propongo a continuación y que, espero, les haga reflexionar : “Economía de guerra en tiempos de crisis perpetua”.
Por mucho que nos duela reconocerlo, creo que tendríamos que reconocer :
1-Que la economía de guerra -así como su justificación bajo retórica “legal”- es al capitalismo, como modo de producción, lo que el H2o es para el agua. O dicho de otro modo : que su configuración socio-económica no puede persistir si no es a través de la violencia legalmente justificada por su configuración socio-política : el estado moderno.
2-Que la crisis civilizacional, el modus vivendi, por así decirlo, del capitalismo, ha sido, es y será algo consubstancial al mismo. No es que las crisis lleguen, es que en crisis, con la persistencia civilizacional del modus vivendi que universaliza el capitalismo, hemos estado siempre.
Cambiando de tema, creo que sería conveniente consultar los documentos del Instituto español de estudios estratégicos, ligado al ministerio de defensa, para familiarizarnos con el tipo de lenguaje y códigos que el conglomerado industrial-militar, en España, reproduce y transmite. En el fondo, yo creo, es exactamente el mismo lenguaje y los mismos códigos que en el resto del mundo, por mucho que se expresen en las lenguas nacionales. Si esto no nos convence de que el colonialismo -o neo-colonialismo, a su gusto- como dominación de todo tipo, sea social, económica, tecnológica, lingüística, cultural, política, racial, sexual, ideológica… etc, independientemente de la intensidad y de la expresión concreta que pueda tener en cada geografía del planeta, es consubstancial al capitalismo, y de que esta dominación no es sólo externa al sujeto, sino también mental y afectiva, interna, no sé qué más puedo hacer por mi parte.
Como futuro objeto de deseo geo-estratégico y, por lo tanto, como futura nueva amenaza de occidente, Irán tiene todos los boletos para hacerse con el papel del nuevo malo de la película, sobre todo si persiste en no ceder y remarcar su soberanía nuclear. Desde aquí, en el ecosistema mediático-político de occidente, me resulta imposible hacer visibles a las voces que, seguramente, en la sociedad civil de Irán, se oponen, no sólo al programa nuclear de la tecnocracia estatal de su país, sino también a la energía nuclear en sí misma, cuya producción no viene motivada por la demanda de consumo de la sociedad civil, sino por la voluntad de dominación geo-estratégica, tanto en esa geografía que denominamos abstracta y generalmente como occidente, como en el resto. Y digo que me resulta imposible, sobre todo, por mi desconocimiento total del árabe, otro término abstracto y general para designar a un macro-sistema lingüístico que integra a muchas otras.
La voluntad de dominación imperial, persiste, y la participación de nuestras mal llamadas democracias modernas, o, al menos, de buena parte de su élite de tecnócratas y políticos profesionales, es manifiesta. La pregunta que, colectivamente, y a efectos prácticos, deberíamos formularnos, yo creo, es la siguiente :
¿Qué capacidad de influencia tiene la sociedad civil para frenar esta brutal escalada de dominación geo-estratégica con la tecnología militar y la energía nuclear como instrumento de chantaje y amenaza mutua entre estados?. ¿Cómo enfrentarnos a esta espiral constante de producción de odio y terror mutuo?.
Espero que mi silencio ante estas preguntas sean el principio de un debate necesario.








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ResponderEliminarNota importante : El único modo posible -desde mi situación-contexto geográfico- de visualizar las voces que se oponen a la energía nuclear en Irán sería preguntando a las minorías árabes que viven de cerca la situación, puesto que en España no existen traductores de persa.
ResponderEliminarFe de erratas : A lingua oficial de Irán é o Persa (farsi), non o árabe, como podería interpretarse erroneamente nas últimas liñas do artigo. O único xeito posíbel -dende a miña situación-contexto xeográfico- de visualizar ás voces que se opoñen á enerxía nuclear en Irán sería preguntando ás minorías árabes que viven de preto a situación, posto que en España non existen traductores que dominen a lingua Persa.
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